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miércoles, 12 de abril de 2017

La emancipación de la mujer

“Cualquiera que conozca algo de historia sabe que los grandes cambios sociales son imposibles sin el fermento femenino. El progreso social sólo puede medirse exactamente por la posición social del sexo débil [Marx no se refiere aquí a nada despectivo sino a la situación doblemente explotada de la mujer trabajadora. Nota PCTE].” (Carta de Marx a Kugelmann, 12 de diciembre de 1868)
Hoy día pocas cosas interesantes se han escrito acerca de la cuestión femenina desde el contemporáneo y hoy ruinoso Movimiento Comunista Español. Igualmente consideramos que lo que se ha escrito sobre el tema es deficiente y no marxista. Y además, a lo que nos referimos también es que hasta ahora todos los documentos y textos acerca de la cuestión femenina no han esclarecido nada, pues los autores de estos escritos no han sido ni siquiera competentes a la hora de ligar la teoría con la práctica, esto es, de redactar textos dirigidos a los revolucionarios para que les sirvan como guía para la acción, como instrumento para la lucha revolucionaria en el Movimiento Obrero. Nosotros pretendemos dar una explicación lo más concisa posible a la cuestión de la mujer, en base a una desarrollada y actualizada teoría para que sirva a los comunistas revolucionarios de toda España y del mundo.

Nuestra explicación se fundamenta sobre los siguientes preceptos esenciales, sin los cuáles sería imposible comprender realmente esta cuestión:

1) La relación indisoluble que existe entre la posición social y humana de la mujer y la propiedad privada sobre los medios de producción.

2) En base a lo dicho anteriormente: la verdadera emancipación de la mujer sólo es posible mediante el comunismo. De esta manera también delimitaremos las clarividentes diferencias existentes entre la concepción comunista del problema de la mujer, y la del gran o pequeño burgués.

3) Y tras lo cual hemos dicho en el punto número 2, enfocaremos el problema de la mujer como una parte del problema social, del problema obrero, firmemente unido, por lo tanto, a la lucha de clases y a la Revolución Comunista. (Lenin)

Primeramente hemos de conocer cómo nació éste fenómeno social de la opresión de la mujer para entender su figura presente. La historia de la mujer trabajadora desde el comunismo primitivo hasta el actual régimen capitalista se resume así:

 “En el antiguo hogar comunista [primitivo. Nota P.C.T.E.], que comprendía numerosas parejas conyugales con sus hijos, la dirección del hogar, confiada a las mujeres, era también una industria socialmente tan necesaria como el cuidado de proporcionar los víveres, cuidado que se confió a los hombres. Las cosas cambiaron con la familia patriarcal y aún más con la familia individual monogámica. El gobierno del hogar perdió su carácter público. La sociedad ya no tuvo nada que ver con ello. El gobierno del hogar se transformó en servicio privado; la mujer se convirtió en la criada principal, sin tomar ya parte en la producción social. Sólo la gran industria de nuestros días le ha abierto de nuevo--aunque sólo a la proletaria--el camino de la producción social. Pero esto se ha hecho de tal suerte, que si la mujer cumple con sus deberes en el servicio privado de la familia, queda excluida de la producción social y no puede ganar nada; y si quiere tomar parte en la industria social y ganar por su cuenta, le es imposible cumplir con sus deberes de familia. Lo mismo que en la fábrica, le acontece a la mujer en todas las ramas del trabajo, incluidas la medicina y la abogacía. La familia individual moderna se funda en la esclavitud doméstica franca o más o menos disimulada de la mujer, y la sociedad moderna es una masa cuyas moléculas son las familias individuales.” (Friedrich Engels; “El origen de la familia, la propiedad
privada y el estado”, 1884)
En muchos casos el hombre era quien mediante el trabajo ganaba los medios de vida y era quien alimenta tanto a él como su familia. Esa posición preponderante del hombre sobre la mujer y el resto de los integrantes familiares hacía que, en palabras de Engels, el hombre jugase en esta clase de familias la posición del “burgués”; mientras que la mujer representaba en ella el “proletario”. Y este fenómeno es aun totalmente sensible sobre todo en las familias obreras y campesinas más pobres. Y mientras que la mujer siga  dedicándose exclusivamente a los quehaceres del hogar aún vivirá oprimida, esclavizada, y por lo tanto: no será libre.

Marx y Engels, en la época del capitalismo premonopolista, y Lenin y Stalin, en la época del imperialismo (fase final del capitalismo), indicaban que el desarrollo del  modo de producción capitalista llevaba a cabo el involucramiento de la mujer en el “mundo laboral” de la sociedad capitalista debido a las jugosas ganancias que la burguesía extrae de exprimirlas como asalariadas.

Sin embargo, esa introducción de la mujer en el mundo laboral, como asalariada, por una parte, y por otra como capitalista (heredando patrimonio de su padre si no se tenía un hijo varón, etc.), sustituyó paulatinamente la situación de sumisión que padecían las mujeres respecto a los hombres por una agudización evidente de la lucha de clases; de la lucha entre obreras y obreros contra burguesas y burgueses.

La mujer, empero, todavía seguía manteniendo una situación desventajosa respecto al hombre. Esta situación se manifestaba en que no tenía reconocido el derecho al divorcio, al voto, etc., en una palabra: en el plano jurídico. En esos casos la mujer trabajadora como burguesa seguía manteniendo ciertos intereses comunes, del triunfo de los cuáles (como garantías democrático-burguesas) se conseguiría que la lucha de clases se librase del velo de la opresión descarada de la mujer por el hombre.

Una vez se luchó por esos derechos, gracias al movimiento sufragista (que por parte de la políticamente vacilante gran burguesía, pretendía que ese derecho no afectase a la situación de explotación padecida por las masas de obreras y obreros) y especialmente al movimiento comunista (que en la entonces reciente Unión Soviética había conseguido igualar jurídicamente a las mujeres antes que cualquier otro país del mundo, gracias a que la revolución socialista finiquita las tareas democrático-burguesas con una determinación y vigorosidad sin par), y tras conseguirse los derechos de la mujer al voto, al divorcio, etc. la polarización de las mujeres y la contradicción de unas con las otras se deshizo de cualquier ornamento puramente patriarcal y permaneció como única causa de lucha.

Pero el capitalismo, reconociendo esos derechos, no se iba a quedar de brazos cruzados. La diferencia de salarios entre el hombre y la mujer es un hecho. La mujer padece restos del patriarcado que se manifiestan en su desconsideración social, en la violencia de género, en su doble explotación como mujer trabajadora, etc.

La raíz de esas permanencias del patriarcado no es otra que la excusa capitalista para extraer más plusvalía de la explotación del trabajo femenino. Teniendo la mujer trabajadora una situación desventajosa en la producción, esta situación se proyecta a las demás esferas de la vida social, manifestándose en la violencia machista y en otras lacras que, por lo tanto, no son sino lacras derivadas del modo de producción capitalista.

Adjunto a esto, el margen de la plusvalía es más alto en los inmigrantes, en las mujeres y en los jóvenes; es decir, la burguesía sabe que puede explotar de manera exagerada a estos colectivos. A los inmigrantes por sus penosas condiciones de vida y su situación desesperada (pudiendo forzarlos a trabajar por míseros salarios, pues los trabajadores no tienen otro medio de vivir más que la venta del salario y en la competencia por venderlo al mejor postor, los capitalistas, compradores de la fuerza de trabajo, pueden esperar el tiempo que el trabajador no puede, dado al capital acumulado por los primeros). Y a las mujeres porque el salario de las mismas ha sido históricamente menor, acomodándolo a lo que se paga en otros sectores por “cuestiones de competencia”. Estos sectores son fuertemente oprimidos (e impunemente) debido a la desigualdad jurídica que sufren respecto al ciudadano medio, y, socialmente. Esta agresión bajo coberturas legales y sociales que padecen, se tensa, si pertenecen a estratos sociales bajos como  la clase obrera, el campesinado pobre o los pequeños comerciantes empobrecidos. Esta desigualdad jurídica (en forma de leyes retrógradas, costumbres obscurantistas, etc.) es herencia del pasado régimen feudal que la burguesía, como nueva clase explotadora, aprovechó para seguir abusando de los trabajadores de la ciudad y del campo. Y cuando nos referíamos a la desigualdad social, nos referimos a las desproporcionadas injusticias que sobrellevan estos colectivos en forma de odio racial, chovinismo, sexismo, etc., que promueven la burguesía y sus voceros cosmopolitas.

Con el desarrollo del trabajo asalariado, asimismo, la mujer trabajadora ha ido cargando todo el peso de las reminiscencias patriarcales. Por ejemplo, la mujer burguesa ya no está sujeta al trabajo doméstico, pues puede contratar a una mujer trabajadora para que esta cargue: a) La explotación asalariada en condición de pluriempleada; b) La supeditación al hogar doméstico al servicio de la burguesa; c) La supeditación a las tareas de su propio hogar, dada la limitada conciencia de clase de los varones obreros, que les lleva a no trabajar mano a mano con sus mujeres en el espacio doméstico, como sí se hacía en la Albania socialista y en la URSS socialista.

Pese a las lamentables y penosas condiciones bajo el capitalismo la gran industria crea la base para la plena emancipación de la mujer. Aunque la mujer sea más intensamente explotada, esto es hasta cierto punto un fenómeno progresivo, ya que incorpora a la gran producción a la mujer, lo cual la convierte en parte directa del proletariado y las masas laboriosas y la pone en el frente de lucha contra el capital. Pero hay aún muchas personas que, creyendo tomar una posición contraria a la explotación de la mujer en el centro de trabajo, hablan de retroceder la rueda de la historia y de que la mujer vuelva exclusivamente a las labores del hogar –como si estas labores no estuvieran exentas de degradación y explotación alguna…- en vista de las penosas circunstancias que sufre la mujer en estos centros. Sin embargo, esto es una confusión entre la causa y las consecuencias. Lo que realmente se debe hacer es socializar los medios de producción y mejorar las condiciones laborales (véase nuestro Programa Mínimo punto 1). Los problemas de la mujer trabajadora sólo se pueden solucionar estableciendo la dictadura del proletariado mediante la revolución comunista.

Pero como íbamos diciendo pues, conforme nace y se va desarrollando el capitalismo, aparecen dos figuras antagónicas dentro del género femenino: la mujer burguesa y la mujer obrera. La mujer burguesa participa en la gestión del capitalismo en beneficio suyo y en el de su clase, en detrimento de la mujer obrera, perjudicada cada día más por las pésimas condiciones laborales y en los más fastidiosos trabajos asalariados, bajo las desiguales y atroces leyes que rigen la selva de la “civilizada” sociedad burguesa, etc. En general la mujer en España –tanto la obrera como la burguesa- han ido obteniendo derechos democrático-burgueses (unos pocos y encima limitados), no porque a la burguesía le encante otorgar derechos y concesiones sin ninguna causa, sino por la lucha que han librado el proletario y la proletaria en el contexto de la lucha de clases, obteniendo así una serie de reivindicaciones que la burguesía tuvo que ceder. Esta lucha que pretenden acaparar los llamados “feministas”, “antihetero-patriarcalistas” y demás ralea pequeño burguesa, jamás ha sido ni será suya. La lucha por la emancipación de las mujeres obreras será obra de las obreras mismas, bajo su Partido Comunista de vanguardia, no de alienadas y degeneradas pequeño burguesas ni de reformistas de diferente tipo.
“Instrucción, cultura, civilización, libertad, todas estas palabras altisonantes van acompañadas en todas las repúblicas capitalistas, burguesas, del mundo, por una serie de leyes increíblemente infames, repugnantemente sucias, bestialmente burdas, que establecen la desigualdad de la mujer en el matrimonio y en el divorcio, que establecen la desigualdad entre los hijos nacidos fuera del matrimonio y los “legítimos”, y que otorgan privilegios a los hombres y humillan y degradan a la mujer. ¡Abajo esas mentiras! Abajo los mentirosos que hablan de libertad e igualdad para todos mientras existe un sexo oprimido, mientras existan clases opresoras, mientras existe la propiedad privada del capital y las acciones, mientras existe gente rica que utiliza sus excedentes de cereales para esclavizar al hambriento. Nada de libertad para todos, nada de igualdad para todos, sino lucha contra los opresores y los explotadores, eliminación de toda posibilidad de oprimir y explotar. ¡Esa es nuestra consigna! ¡Libertad e igualdad para el sexo oprimido!” (Vladimir Lenin; “El poder soviético y la posición de la mujer”, 1919)
Los comunistas, los obreros revolucionarios, las personas progresistas, hemos de luchar infatigablemente en los países burgueses en los que nos encontremos por igualar en los derechos (aunque sean democrático-burgueses, limitados) al hombre y la mujer; en luchar por abolir y derogar las leyes humillantes y opresoras hacia la mujer. Ya que, como venimos diciendo, incluso en las democracias burguesas modernas “más democráticas”, la burguesía se manifiesta como feudal con relación a la mujer y a los hijos bastardos.

 “...en el capitalismo, la mitad femenina del género humano está doblemente oprimida. La obrera y la campesina son oprimidas por el capital y, además, incluso en las repúblicas burguesas más democráticas, no gozan de plenos derechos, pues la ley les niega la igualdad con el hombre. Esto, en primer lugar; y en segundo lugar -lo que es principal-, permanecen en "la esclavitud casera", son "esclavas del hogar", viven agobiadas por la labor más mezquina, más ingrata, más dura y más embrutecedora: la de la cocina y, en general, la de la economía doméstica familiar individual.” (Vladimir Lenin; “El día internacional de la mujer obrera”, 1921)
Y por ello los obreros debemos luchar en los países burgueses para conseguir que la mujer disponga de los mismos derechos que el hombre.

Antes hemos hablado de que la burguesía, en algunos pocos países, reconoció derechos democrático-burgueses a la mujer. Ahora bien, ¿a la mujer de qué clase? Pongamos un ejemplo: el divorcio. Es sabido que hoy en día el matrimonio es rompible por ambas partes también de manera unilateral. Esto es un gran avance. Pero en el reino de la propiedad privada sobre los medios de producción, hay procesos, como aquéllos que requieren de servicios de abogacía, que sólo se pueden permitir los capitalistas o la semiburguesía (la fracción acaudalada de la pequeña burguesía o “clase media”). En efecto, en España el precio para divorciarse oscila entre los 400 euros y los 3.000 euros, según cómo sea de contencioso el proceso (http://www.abc.es/familia/20140226/abci-precio-divorcio-ellos-201402251413.html).

Cabe alzar la siguiente pregunta: ¿qué mujeres tienen, de hecho, libertad bajo el capitalismo? ¿La minoría rica, explotadora, o la mayoría explotada que padece la reclusión asalariada y doméstica por las mujeres ricas, que padece la suya propia y que trabaja fuera de casa por un ínfimo salario; que cuida a los hijos, que se ocupa de muchos trámites familiares, etc.? La respuesta está clara: la liberación de la mujer, de la que está oprimida, puesto que esta opresión se basa en la extracción de mayor plusvalía a las mujeres; la solución a este problema no es otra más que la abolición del modo de producción capitalista, instaurando el socialismo, derrocando a los explotadores y sojuzgándolos por la fuerza. Y lo volvemos a repetir para que quede fuera de toda concepción reformista este problema.

No se puede ser ni comunista ni si quiera progresista sin exigir el derecho al divorcio gratuito, entre otros, sabiendo que  la única relación auténtica, es la basada en el verdadero amor, ligado por nobles e inquebrantables motivos comunistas; la relación amorosa entroncada por la camaradería. En el capitalismo este derecho (al divorcio), como todos los otros derechos y libertades sobre el papel, es en la práctica estrecho, limitado. Es decir, se enuncian miles de proclamas y de declaraciones todas ellas vacías, con una falta total de contenido, ya que jamás se llegan a poner en práctica. Por ello toda mujer trabajadora debe comprender que por muchos derechos que se emitan bajo un Estado capitalista, seguirá sufriendo una situación miserable y penosa, ya que su problema no radica en la falta de derechos abstractos, de leyes burguesas, sino que su lamentable y desigual situación es consecuencia de las relaciones de producción capitalistas, en pocas palabras: la culpa es del capitalismo mismo. La igualdad ante la ley no es igualdad en la vida real.

Pero pese a que en los países capitalistas más desarrollados -Europa, Estados Unidos, Rusia, etc.- se hayan tipificado la falsa igualdad burguesa ante la ley y, se hayan llegado a establecer multitud de casas-cunas y demás instituciones para "solucionar" este problema, jamás ha llegado, ni hay ni va a haber igualdad entre el hombre y la mujer; ni siquiera ante la ley. La aparición de pocas y lamentables casas-cunas, guarderías, etc., no han servido ni se han realizado con la finalidad de aliviar la existencia a las familias trabajadoras, sino como es obvio bajo la cínica y odiosa sociedad burguesa, se han levantado estos establecimientos con el fin de que la burguesía se lucre a costa de sus deficientes e incompetentes empresas. ¿Es que las guarderías son gratis? ¿No es cierto que el capitalismo sólo proporciona los derechos con los que la clase explotadora se puede lucrar, y que sólo los proporciona en la medida en que puede lucrarse?

"Donde hay terratenientes, capitalistas y comerciantes, no puede haber igualdad entre el hombre y la mujer ni siquiera ante la ley." (Vladimir Lenin; “A las obreras”, 1920)
El criado y la educación de los hijos del pueblo, de los obreros, campesinos y de trabajadores humildes, es una tarea, una obligación, del Estado de los obreros y campesinos fundamentalmente, como también de la sociedad. En tanto que, los individuos progresistas de la misma han de educar y dar en cada momento el más vivo ejemplo a seguir para las futuras y mejores generaciones. Ante todo nos debe quedar claro que sólo puede llevarse a cabo por el Estado, sino caeríamos en el voluntarismo; y más que revolucionarios que estudiamos crítico-científicamente la sociedad para ulteriores transformaciones reales nos convertiríamos en meros charlatanes idealistas. Esto no quita en absoluto que un comunista se mide con sus actos mediante los que inspira al resto activistas honestos. Y todo esto, como decimos, SÓLAMENTE –y no nos cansaremos de repetirlo para aniquilar toda ilusión reformista o pequeño burguesa- puede conseguirse mediante la Revolución Comunista y la instauración de la dictadura del proletariado o; a través del desarrollo de una serie de medidas admirables y pedagógicas llevadas a cabo por un Gobierno Popular presidido por las progresistas ideas socialistas-comunistas. El cuidado de los hijos de las familias trabajadoras, tanto como de las labores domésticas ha de ser laborado socialmente. El criar y educar a los hombres nuevos, a los futuros hijos obreros es una responsabilidad social, oséase, de las vías anteriormente comentadas. Convirtiéndose el criado y educación de los hijos, no en un asunto o problema de cada hogar en particular, sino de todos. Nos aseguraremos así de que las nuevas generaciones tengan aseguradas una vida sana, feliz y plena; acabaremos con el patriarcalismo-aislacionista de algunas familias tanto como del burocratismo obscurantista y reaccionario que rigen en las instituciones estatales como privadas dirigidas por inútiles.

A propósito, tampoco podemos dejar que se aterrorice a la población con las ideuchas anacrónicas, reaccionarias, propias de pervertidos y enfermos mentales, que predican la burguesía y sus perros de presa: los revisionistas. Hablamos del tan famoso neomalthusianismo. Sus ideas se resumen en la siguiente exposición: "obreras y obreros, campesinas y campesinos, el mundo se va al carajo y vuestros hijos sufrirán. No hay alimentos para todos y os reproducís como conejos. ¡Dejad de tener hijos! ¡Sois demasiados, de ahí vuestra miseria! ¡Y seréis más! ¡¡¡Mayor entonces será vuestra miseria!!! ¡¡¡El derecho a tener hijos sólo es un lujo de gente noble como nosotros, los burgueses y de los ridículos y ruines que aspiramos a serlo (los pequeño burgueses acomodados)!!!". Obviamente, el marxismo-leninismo ya ha dado repetidas veces su refutación contundente a ésta vulgar "corriente propia de las parejas mesocráticas [pequeño burguesas. Nota del P.C.T.E.] fosilizadas y egoístas que cuchichean despavoridas: vivamos nosotros como podamos y mejor será no tener hijos." (Vladimir Lenin; “La clase obrera y el neomaltusianismo”, 1913). El neomalthusianismo es un punto de vista intelectualoide, pequeño burgués, que se reduce a que: los obreros renuncien a tener hijos por la miseria que vivirán. Sin embargo, contrario a éste punto de vista, el punto de vista marxista-proletario dice lo siguiente: que los trabajadores tengan hijos y luchen para que sus hijos vivan libres.

Cabe añadir que la población se regula por su propio desarrollo. Tomemos el viejo modelo de población, donde se daba mucha fecundidad y mucha mortalidad. No tengamos en cuenta el fenómeno migratorio, que altera los resultados que vamos a exponer pero sólo en la medida en que los países emisores de emigrantes aún conservan el viejo modelo demográfico; conservan una calidad de vida ínfima por culpa del capitalismo, del imperialismo y la explotación brutal que padecen. Suponiendo que el capitalismo fuese, pues derrocado (como lo será, inevitablemente), vemos que cuando, con los avances médicos, la mortalidad se reduce, se va con ella una de las causas de la antigua alta natalidad. ¿Por qué? Porque la población ve aumentada su esperanza de vida y, así, aumenta el tiempo en el que viven y no pueden producir hijos. Además, ya no es necesario tener muchos hijos para que sobrevivan sólo varios.

Con esta reducción de la fecundidad, la población va envejeciendo y, en consecuencia, la mortalidad se acrecentaría de nuevo y la población volvería a reducirse. Sólo en un sistema socialista mundial, donde no exista la opresión imperialista, podría conseguirse este fin. Sólo con la abolición del capitalismo, el decrecimiento de la población no supondría ninguna crisis, puesto que las máquinas, no estando en manos de los explotadores, nos permitirían reducir el tiempo de trabajo necesario para poder vivir adecuadamente y reduciríamos así la jornada laboral pasado un tiempo de la socialización de los medios de producción, como consecuencia de la misma.

¿Por qué pasa esto? Además de las razones aducidas, si disminuye la mortalidad, ya no es necesario que se tengan muchos hijos para poder tener unos pocos que sobrevivan. Se tendrían tres hijos para tener tres, y no diez para tener tres. Por esto no crece la población más que temporalmente con la reducción de la mortalidad; en el tránsito de seguir teniendo los mismos hijos a ver menos necesario tener muchos para que sobrevivan unos pocos. Así, la fecundidad acabaría bajando junto con la mortalidad.

Se habla de que esto sólo pasa con el derrocamiento mundial del capitalismo porque la única causa que está llevando al crecimiento demográfico aún con la fecundidad tendiendo naturalmente a descender a la par que desciende la mortalidad; la única causa de que esto no se de, son los movimientos migratorios y la miseria del imperialismo, que los engendra y que mantiene en las neocolonias una situación tan mísera que aún se sigue con el “viejo régimen demográfico” (mucha mortalidad y natalidad).

Pero volviendo a nuestra exposición, estar en contra de las teorías que preconizan la reducción artificial de la población no nos hace estar categóricamente en contra del aborto. Más bien, los comunistas estamos a favor del aborto y leyes similares pese a que sean leyes que hoy por hoy demuestren la hipocresía de la burguesía; que el capitalismo y un futuro estable y libre para nuestros hijos son fenómenos incompatibles.

Apoyamos provisionalmente bajo el capitalismo e inicialmente (debido a las dificultades que sobrevendrán) en el Estado obrero el aborto pero, nos proponemos de cara al futuro Estado socialista desarrollado solo establecerlo en casos excepcionales tales como enfermedades, inconveniencias, impedimentos, etc. Un hijo ya no pasará a ser un asunto privado de la familia, sino será asunto de todo el pueblo. Por esto, la madre podrá cuidar perfectamente a un hijo “no deseado” -no previsto- sin necesidad de abortarlo gracias al servicio gratuito y universal de casas-cuna, y garantizará así un futuro para ese hijo, que podrá ser de gran ayuda en la construcción del socialismo. Se ayudará así a acabar con los sucesos más negros que se viven en las familias trabajadoras, como el maltrato, pederastia, y un largo etcétera de diversos abusos. El comunismo demanda hombres nuevos, el comunismo no se opone al crecimiento y desarrollo de la humanidad. El progreso de la humanidad se desenvuelve armónicamente bajo el socialismo y el comunismo. Un hijo bajo el socialismo o el comunismo no es un problema el cual urge solución (financiar estudios, manutención, futuro trabajo, etc.), es un hecho natural y necesario para la prosperidad del mundo. Es hora de callar a los "ahijados" charlatanes de la burguesía: la única desgracia vigente es que la burguesía y el capitalismo con sus leyes reaccionarias aún sigan existiendo.

Haciendo repaso a las innumerables vejaciones que sufre la mujer trabajadora no podemos omitir el problema de la prostitución. Lenin se refirió siempre a la prostitución como un lamentable oficio que, quienes lo practican (las prostitutas), son víctimas dobles de la sociedad burguesa dignas de compasión. Dobles porque primero son víctimas del desgraciado sistema capitalista y, segundo, son víctimas de la hipocresía moral que es inherente a la canalla y ruin sociedad capitalista. Históricamente la burguesía, leal a su impúdica moral, ha combatido (y combate) a la prostitución mediante la policía y la religión. Claro está que este “combate” es en extremo hipócrita y falso, ya que cansa en absoluto de estimular el comercio con el cuerpo de la mujer y violar en las neo-colonias y países dependientes regularmente a muchachas adolescentes e infantes indefensas. Además usar a la religión en esa cruzada es totalmente estúpido en el sentido histórico y social, primero porque los lupanares de la Baja Edad Media pertenecían en parte al clero, y segundo porque la religión pretende mantener el orden actual de cosas, que engendra la prostitución en cada esquina, como una plaga que destroza la moral de quienes la padecen y que corrompe a quienes la utilizan.

Pero desde hace poco tiempo, una nueva corriente entre las figuras más negras y oscurantistas dentro de los reaccionarios (incluidos muchos revisionistas) ha salido a flote y defienden la prostitución de mil maneras, desde legalizarlo, regularizarlo, etcétera... es decir, defienden que las prostitutas, descendientes de las familias obreras y campesinas más pobres, sigan padeciendo diariamente con su infierno diario  de mientras que los proxenetas y burgueses se forran con millones de euros y, los enfermos más despreciables de la putrefacta sociedad imperialista acuden a hincar los dientes a estas pobres mujeres tan humilladas y oprimidas. A este vil y lamentable circo de apoyo y legalización a la prostitución, se han sumado las mujeres más desmoralizadas y furcias dentro de la burguesía y de la acomodada pequeña burguesía: algunas de las llamadas scorts de alto rango (véase la militante de PODEMOS Amarna Miller). Se pretende decir que “la prostitución es una forma de ejercer la libertad sexual de la mujer sin complejos”. Traduzcamos del iluso al realista: ¿Vender tu cuerpo por dinero para que seres humillantes lo mancillen a placer, someterse a la esclavitud del fajo de billetes de quien te oprime en el centro de trabajo y te roba el esfuerzo, engrosar el mercado capitalista y con él las barbaridades cometidas en todo el mundo: esto te hace libre? ¡Se habla de libertad sexual! ¿Para quién padece la prostitución o para quien la paga? ¡Aclárense los falsos progresistas con su apoyo a la prostitución y a su garante moral la pornografía!

Sin embargo, parte de la gran burguesía monopolista de Estado que no ocupa posiciones en este lucrativo mundo criminal quiere entrar a formar parte invirtiendo capital y obtener las fabulosas ganancias que se consiguen. Para poder llegar a tener acciones en esta "gran" empresa ha financiado con millones de euros a toda una gran lista de periodistas, canales televisivos y de radio, prensa, etc., hasta incluso representantes políticos de famosos partidos como el reformista-burgués de PODEMOS. La vulgar tesis principal de estos teóricos y propagandistas se reduce a que la prostitución al legalizarse "mejorará" -¡¡qué asquerosos!! ¡¡"mejorar" la prostitución!!- mágicamente la situación de las prostitutas  y acabará con las grandes mafias -obviamente, con las "grandes mafias" se refieren a sus enemigos del mundo de los negocios-. En cambio, nada más fijarnos en nuestro cercano país vecino Holanda (país donde la prostitución se encuentra legalizada) decenas de organizaciones supranacionales han obligado al Estado holandés a reconocer que la situación de la prostitución es insostenible, y que Holanda actualmente, es un trepidante paraíso para todo tipo de burgueses, dónde ha aumentado con un número extraordinariamente alto la prostitución infantil, el tráfico de drogas, el blanqueo de dinero y otros delitos comunes.

“Todas las clases oprimidas y explotadas de la historia de las sociedades humanas se han visto obligadas (pues en ello consiste su explotación) a entregar a sus opresores primero su trabajo no pagado y luego sus mujeres, de las cuales los "señores" hacían sus amantes.” (Vladimir Lenin; “El capitalismo y el trabajo de la mujer”, 1913)
¿Solución? Los comunistas con el corazón en el padecimiento de las sencillas masas populares y el cerebro puesto en el progreso  histórico-social (el comunismo) lucharán incorruptiblemente para que las prostitutas retornen al trabajo productivo, encontrándola un honorable puesto en la economía social. Y no queremos terminar con esta parte sin hacer notar una cosa: los comunistas no estamos en contra de las prostitutas (al contrario, luchamos por su liberación), sino estamos en contra de la prostitución.


Por la emancipación definitiva de la mujer: organicemos la Revolución Proletaria Socialista en España

“Finalmente, el actual movimiento de liberación del proletariado -el más profundo y poderoso de todos los movimientos de liberación de la humanidad- , no sólo ha destacado a heroínas y mártires, sino que ha puesto en marcha un movimiento socialista de masas, en el que participan millones de trabajadoras, que luchan victoriosamente bajo la común bandera proletaria.” (Iósif Stalin; “Saludo al Primer Congreso de Mujeres Montañesas”, 1921)
También es cierto que muchos sectores provenientes de la pequeña burguesía manifiestan un cuadro más que aburrido y dantesco acerca de la mujer desde el punto de vista de un proletario, de un revolucionario profesional. Estos elementos perfilan una mujer alienada y degenerada, una mujer burguesa o pequeño burguesa que se desenvuelve en la vida lumpen-capitalista y que, a lo único que aspira, es a explotar y a vivir a costa del hombre y de la mujer proletaria. Una mujer a todas luces que pertenece al viejo mundo, al régimen burgués, no a la mujer nueva junto a su hombre nuevo que pretendemos crear los comunistas. Aquélla mujer, como nos es visto, irá a parar junto con sus “amigas y amigos” burgueses al estercolero de la historia. La gran mayoría que promueven este tipo de vida como solución al problema femenino son las llamadas y llamados “feministas”. Un movimiento que:

“En comparación con este poderoso movimiento de las trabajadoras, el movimiento liberal de las intelectuales burguesas es un juego de niños inventado como pasatiempo.” (Ibídem.)
El feminismo como término, como concepto, es totalmente erróneo y reaccionario desde un punto de vista científico, marxista. Según autores revisionistas y burgueses el surgimiento del “feminismo” se debe a los movimientos sufragistas –partidarios de la concesión del voto a la mujer- y que, transcurridos unos años tras estos, se comenzó a acuñar el término “feminismo”. Pero esto es del todo incorrecto, es una absoluta mentira. Para empezar, los movimientos democrático-burgueses que exigían la concesión del voto a la mujer no se proclamaban “feministas”, hubo muchísimas denominaciones, pero feminismo no se encontraba entre ellas. Es más, los pocos y minúsculos grupos de mujeres que se denominaban “feministas” en su mayoría eran organizaciones netamente pequeño burguesas que despreciaban a los obreros y contraponían al hombre abstracto respecto a la mujer abstracta. En los años 40-50 del pasado siglo XX todos los Movimientos Obreros Femeninos fueron absorbidos por los Partidos Comunistas de entonces en sus frentes de masas, dejando en completo ridículo a esos grupos de pequeño burgueses “feministas” aliados del imperialismo y del fascismo. El distintivo de “feminismo” apareció después, tras la llegada de los revisionistas al poder de la Unión Soviética y de los Partidos Comunistas, cuando a consecuencia de esto último comenzaron a nacer y a invadir ininterrumpidamente un conjunto de ideas revisionistas, pequeño burguesas, en el seno Movimiento Obrero y Comunista, tanto como en el Movimiento Obrero Femenino. A partir de aquí miles de teóricos e intelectuales burgueses y revisionistas comenzaron generalizada y sistemáticamente a inventarse una serie de tesis que describían a aquel monstruo ideológico que se decía ser el “feminismo” y los “feministas”.

Sin embargo, a propósito de esta sección, tampoco nos podemos olvidar de los ridículos pseudocomunistas que se llaman también feministas, y, por ello, hemos de decir lo siguiente:

·                    Marx y Engels nunca se proclamaron como “comunistas feministas”, dejando escrito que los verdaderos comunistas hemos de dirigir el Movimiento Obrero Femenino. Teorizaron con el término femenino no feminista;

·                    Lenin y Stalin del mismo modo jamás emplearían la expresión “feminismo” ni “feminista”, en cambio sí femenino al igual que Marx y Engels (véase Movimiento Obrero Femenino);

·                    Enver Hoxha y los marxistas-leninistas de entonces condenaron a las organizaciones “feministas” despectivamente observando en ellas las entrañas ideológicas y políticas de la mujer pequeño burguesa tratando de envenenar la conciencia de la mujer trabajadora y de todo el Movimiento Obrero en general.

Algunos otros nos pueden decir que no entendemos el significado del “feminismo”; que el propósito de éste es igualar a los hombres y las mujeres en sus derechos y deberes. Pero ahora bien, este supuesto solo abarcaría los derechos sobre el papel, sin derrocar (ni pretender) a los capitalistas. Y como hemos visto con el derecho al aborto, estos derechos son tan sólo derechos paras las clases explotadoras dominantes. Sin abolir la propiedad privada sobre los medios de producción no se podrá hablar de acabar con las diferencias entre hombres y mujeres en el plano jurídico, político, económico… Por lo tanto, si el “feminismo” no se propone acabar con la propiedad privada sobre los medios de producción (y desde el momento en que lo reconoce deja de ser “feminista”, pasando a ser comunista, pues tal tarea es una tarea de clase y no de sexo o género), en realidad no se propone la igualdad de hecho entre los sexos. Si a los comunistas nos pareciese suficiente reconocer derechos sobre el papel como derechos reales, hace tiempo que habríamos sucumbido a la demagogia de las constituciones burguesas, que reconocen en su artículo 10 el derecho inalienable de los trabajadores para reconocer en el artículo 11 el derecho inalienable de los capitalistas, cuando ambos se contraponen y los capitalistas siguen teniendo en sus zarpas los medios de producción, garantes del auténtico poder.

Pero para finalizar con este apartado debemos dejar en claro varias cuestiones. Al igual que existe el problema colonial y nacional, existe el problema femenino. Pero no el “problema feminista”, ni la cuestión “feminista”. Al igual que existe el Movimiento de Liberación Nacional, existe el Movimiento Obrero Femenino. Pero no el Movimiento Feminista. Camaradas obreros y comunistas: dejemos que los revisionistas se queden con sus degeneradas feministas y su “precioso” término; forjemos nosotros a las mujeres revolucionarias que insertarán junto a nosotros las ideas marxistas-leninistas en el Movimiento Obrero Femenino para liberarnos del yugo imperialista, de las miles de cadenas que impone el capitalismo ya sea por ser obreros, campesinos, mujeres trabajadoras, por ser de diferente raza o nacionalidad, etc.

Y conectado con estos sectores atrasados, también hemos de destacar aquí a los reformistas y socialdemócratas que propugnan la posibilidad de lograr la igualdad efectiva y real entre la mujer y el hombre en la sociedad capitalista. Es lógico, que esta verborrea salga de una mujer burguesa o pequeño burguesa que explota el trabajo ajeno (tanto de obreros como de obreras) ya que su posición social al menos siempre estará por encima de la gran mayoría de los hombres y sobre la inmensa mayoría de las mujeres obreras. Y la posición social de la mujer burguesa variará de acuerdo a la Revolución Proletaria debido a que se acabará de traficar con la imagen de la mujer trabajadora y se establecerá la igualdad verdadera, tanto material como jurídica, de fondo como de forma. Pese a todo, también nos es lógico que esta versión la propague un oportunista debido a que de un modo indirecto y directo vive a costa de la miseria y explotación de la mujer trabajadora. Querer traernos dos limosnas, o establecernos una república (cómo no, burguesa) en España no hará ni cosquillas a la solución de este problema:

“La república democrática no suprime el antagonismo entre las dos clases; por el contrario, no hace más que suministrar el terreno en que se lleva a su término la lucha por resolver este antagonismo. Y, de igual modo, el carácter particular del predominio del hombre sobre la mujer en la familia moderna, así como la necesidad y la manera de establecer una igualdad social efectiva de ambos, no se manifestarán con toda nitidez sino cuando el hombre y la mujer tengan, según la ley, derechos absolutamente iguales. Entonces se verá que la manumisión de la mujer exige, como condición primera, la reincorporación de todo el sexo femenino a la industria social, lo que a su vez requiere que se suprima la familia individual como unidad económica de la sociedad.” (Friedrich Engels, “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado”, 1884)
“Desde hace mucho tiempo, los representantes de todos los movimientos emancipadores de Europa occidental formularon a lo largo, no ya de décadas, sino de siglos, la reivindicación de abolir las leyes caducas y de equiparar legalmente la mujer al hombre, pero sin que ni uno solo de los países democráticos europeos, ni una sola de las repúblicas más adelantadas, lograse realizarlo; porque allí donde existe el capitalismo, donde se mantiene en pie la propiedad privada sobre la tierra, las fábricas y plantas industriales, donde persiste el poder del capital, siguen conservando los hombres los privilegios.” (Vladimir Lenin; “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”, 1919)

“Para lograr la total emancipación de la mujer y su igualdad real y efectiva con el hombre, es necesario que la economía nacional sea socializada y que la mujer participe en el trabajo general de producción. Entonces sí la mujer ocupará el mismo lugar que el hombre.” (Ibídem.)

La emancipación de las mujeres trabajadoras bajo el capitalismo no sólo es un sueño absurdo, sino reaccionario, al separar el problema obrero (el problema general) al problema de la mujer trabajadora (el problema particular). Cualquier que haya trabajado en cualquier fábrica, taller u obra, habrá conocido de primera mano la desigualdad entre el hombre y la mujer para acceder a puestos de responsabilidad dentro de las empresas, así como, las normas humillantes a las que se ve obligada la mujer. Las mujeres trabajadoras y los niños pobres siempre han sido “carne fresca” para la carroñera de la burguesía que no duda no sólo en exprimir hasta martirizar de completo al obrero, sino que también exige su familia por entero para satisfacer su sed de ganancias.

La desigualdad de género en España hoy es una realidad tangible. La explotación de las mujeres obreras en los centros de trabajo es aún mayor que la del hombre, véase como ejemplo los siguientes casos: las mujeres remuneran un 20 por ciento menos que el hombre, las mujeres realizan muchas más horas laborales que los hombres aunque no se las paguen, mayor tasa de paro femenino, etc. Todo esto sumado a que la mayoría de las mujeres llevan el peso de las labores del hogar y la familia. Añadiendo todas las innumerables vejaciones y humillaciones que sufren los sectores más débiles bajo la selva del capitalismo como los siguientes sectores de las familias obreras: los niños provenientes de familias obreras pobres, inmigrantes, discapacitados o gente con enfermedades, etc., y dentro de estos sectores cómo hemos estado explicando, las mujeres obreras también van incluidas. Las mujeres explotadas y oprimidas constituyen una vital y extraordinaria reserva que el Partido Comunista no ha de despreciar ni ignorar. Más bien, convencerlas para que se unan a su causa, a la de las mujeres y hombres trabajadores.

“Las mujeres y trabajadoras, las obreras y campesinas, constituyen la gran reserva de la clase obrera. Esta reserva representa a una buena mitad de la población. ¿Estará la reserva femenina con la clase obrera o contra ella? De eso dependen el destino del movimiento proletario, la victoria o derrota de la revolución proletaria, la victoria o derrota del poder proletario. Por eso, la primera tarea del Partido y de su destacamento más avanzado, el Partido comunista, consiste en llevar a cabo una lucha decisiva para liberar a las mujeres, obreras y campesinas, de la influencia de la burguesía, para educar políticamente y organizar a las obreras y campesinas bajo la bandera del proletariado.” (Iósif Stalin; “Con motivo del día internacional de la mujer”, 1925)
La historiografía burguesa y pequeño burguesa nos presenta, como le es propio, la historia de la mujer en un segundo plano con respecto al hombre. La mujer no es dada apenas valor, más que de sostén del hogar o como servidora de los placeres más groseros de ese “fantasioso hombre lumpen-burgués” que nos dibuja la ideología burguesa. Si bien es cierto, que por los largos siglos que la mujer ha estado condenada a la más mísera y cruel explotación e ignorancia obscurantista; estuvo y está todavía en muchos países sin adquirir apenas protagonismo por las propias condiciones materiales y culturales en las que vive. Condiciones materiales y culturales que emanan del propio capitalismo, del feudalismo y del esclavismo, no de una desigualdad abstracta y metafísica. Pero sopesando científicamente la historia, a través de la lucha de clases, la mujer ha desempeñado un papel extraordinario y principal en la lucha de los oprimidos por la emancipación, cuando éstos, tomaban las armas y se sublevaban contra sus opresores. En palabras de Stalin:

“Ningún gran movimiento de los oprimidos ha transcurrido en la historia de la humanidad sin la participación de las mujeres trabajadoras. Las mujeres trabajadoras, las más oprimidas de todos los oprimidos, no quedaron nunca, ni podían quedar, al margen del gran camino del movimiento de liberación. El movimiento de liberación de los esclavos destacó, como es sabido, cientos y miles de grandes mártires y heroínas. En las filas de los luchadores por la emancipación de los siervos hubo decenas de miles de mujeres trabajadoras. No es extraño que el movimiento revolucionario de la clase obrera, el más poderoso de todos los movimientos de liberación de las masas oprimidas, haya atraído bajo su bandera a millones de mujeres trabajadoras.” (Ibídem.)

“En la historia de la humanidad, ningún movimiento liberador de importancia ha transcurrido sin que las mujeres participasen de cerca en él, ya que cada paso de la clase oprimida por el camino de la liberación es, al mismo tiempo, un alivio en la situación de las mujeres. El movimiento de liberación de los esclavos en la antigüedad, lo mismo que el movimiento de liberación de los siervos en la Edad Moderna, tenía en sus filas, no sólo a hombres, sino también a mujeres, a luchadoras y mártires, que sellaron con sangre su fidelidad a la causa de los trabajadores.” (Iósif Stalin, “Saludo al Primer Congreso de Mujeres Montañesas”, 1921)
No sólo es inevitable que el Partido Comunista participe en el Movimiento Obrero Femenino, sino necesario para llevar a cabo la Revolución Socialista. Pese a que la mujer se incorpore con más dificultades al Movimiento Comunista no puede haber una Revolución si la inmensa mayoría de las mujeres trabajadoras no participan ni lo protagonizan. Y tomando en cuenta esto diría Lenin:

“La experiencia de todos los movimientos liberadores confirma que el éxito de la revolución depende del grado en que participen en ella las mujeres.” (Vladimir Lenin; “Discurso pronunciado en el I Congreso de obreras de toda Rusia”, 1918)
El movimiento obrero femenino constituye una parte esencial del movimiento de masas, del que, en determinadas condiciones, puede ser parte decisiva. Por ello, debemos crear un potente Movimiento Obrero Femenino Internacional sobre unas bases teóricas claras y precisas. El frente comunista de mujeres que se cree con vistas a dirigir este movimiento debe trabajar por despertar la conciencia en las mujeres trabajadoras y oprimidas y lograr la unidad orgánica de estas mismas mujeres bajo la dirección de las mujeres proletarias, las mujeres obreras. Y éstas todas a su vez, serán dirigidas por su destacamento de vanguardia: el Partido Comunista.

La mujer trabajadora y los hombres trabajadores sin-partido guiados por los comunistas marxistas-leninistas deben luchar por hacer valer correctamente el peso que tiene la mujer en la sociedad, en el frente, en los sindicatos, en la juventud y en el partido. Las mujeres, al igual que el hombre, tienen la tarea de llevar a cabo la Revolución Proletaria Mundial y edificar el comunismo. La mujer trabajadora acompañada de su hombre trabajador han de luchar para liberar a los sectores atrasados de las trabajadoras del sojuzgamiento ideológico, político y económico que padecen de la nociva influencia de la burguesía.

La emancipación completa de la mujer trabajadora española sólo será posible bajo la dirección del actual Partido Comunista del Trabajo de España a través del comunismo. El problema de la mujer sólo podrá ser esclarecido, tratado y solucionado realmente por el Estado socialista soviético bajo la dirección del partido de vanguardia del proletariado. Para ello, los militantes del P.C.T.E. deben trabajar allá donde esté la mujer trabajadora: tanto en el campo como en la ciudad. Deben llevar a cabo un amplio y variado trabajo ideológico, político, moral, económico y social, ya que en todos entornos la mujer trabajadora se ve oprimida y explotada. “El movimiento comunista femenino debe ser un movimiento de masas, debe ser una parte del movimiento general de masas, no solo del movimiento de los proletarios, sino de todos los explotados y oprimidos, de todas las víctimas del capitalismo. En esto consiste la importancia del movimiento femenino para la lucha de clase del proletariado y para su misión histórica creadora: la organización de la sociedad comunista.” (Lenin). Debemos trabajar por un Movimiento Obrero Femenino consciente. Organizaremos incansablemente para que las mujeres trabajadoras de todas las partes del mundo se agrupen en una familia laboriosa en torno al proletariado revolucionario. La rueda de la historia gira y seguirá girando hasta el triunfo definitivo del comunismo. El siempre heroico proletario revolucionario internacional en alianza con las masas trabajadoras dirigirá  a las mujeres obreras y campesinas bajo la bandera del verdadero partido comunista hacia la victoria final contra el enemigo de todas las causas progresistas: la putrefacta y sangrienta burguesía mundial.

Como expresa el pueblo: 4 ojos ven más que dos. Por lo tanto, la mujer es imprescindible para la construcción del Partido Comunista asentado en el Movimiento Obrero de masas y de la sociedad comunista. Es de vital importancia que ella sienta y examine aquellas algunas reminiscencias feudales y capitalistas que asimismo subsistirán en la sociedad socialista y que oprimen a la mujer trabajadora: a la obrera y campesina. En base a su participación en la política, en la economía y en la ideología del Estado Obrero deberá preocuparse y velar por desarrollar las leyes revolucionarias, las instituciones, actividades culturales, etc., que sirvan para erradicar esa desdichada herencia fruto de las sociedades explotadoras. La emancipación de los obreros debe ser obra de los obreros mismos, de la misma manera la emancipación de las obreras debe ser obra de las obreras mismas.
Y teniendo en cuenta todo esto el Estado Obrero deberá:

1.                 Liquidar todos los rastros de desigualdad jurídica, ante la ley, entre el hombre y la mujer. Debemos conceder a la mujer la plena igualdad de derechos y libertades respecto al hombre, y no formalmente sobre el papel como hacen todos los burgueses y pequeño burgueses, sino sobre la realidad viva cotidiana de las masas populares.

2.                 Segundo, y el PRINCIPAL es: "la abolición de la propiedad privada de la tierra y de las fábricas. Así, y sólo así, se abre el camino para la emancipación completa y efectiva de la mujer, para su liberación de "la esclavitud casera" mediante el paso de la pequeña economía doméstica individual a la grande y socializada." (Lenin; El día internacional de la obrera, 1921). Y así: “transformar el trabajo doméstico privado en una industria pública.” (Engels) “La emancipación de la mujer no se hace posible sino cuando ésta puede participar en gran escala, en escala social, en la producción y el trabajo doméstico no le ocupa sino un tiempo insignificante.” (Engels). En cuanto al campo la colectivización asistirá a la mujer campesina para su liberación e incorporación al trabajo mediante el desarrollo de las fuerzas productivas, y para ello, ha de agruparse en torno al proletariado en la edificación socialista, cuidar y velar por mantener férreamente la alianza obrero-campesina. La mujer burguesa siempre será nuestra enemiga y el deber del proletariado ante ésta, como al hombre burgués, es liquidarla como clase.

3.                 Tercero, incorporando a la mujer al poder político. ¿Y cómo? Primero hace falta establecer el poder de los consejos, por su claridad y sus normas y funcionamiento sencillo y plenamente asequible y necesario para toda mujer trabajadora. Entonces la mujer ocupará la misma situación que su inseparable y fiel camarada: el obrero, el campesino cooperativista.

4.                 Por último, una vez establecida la dictadura del proletariado, luchar por exterminar todo rastrojo de costumbre, concepción, moral, etc., reaccionaria, atrasada, que se desarrolla en las mentes de las personas como herencia del pasado capitalista y del cerco imperialista. Naturalmente, nosotros no exigimos estos derechos como medidas adormecedoras de tutela; no, por supuesto que no, sino como revolucionarios, llamamos a la mujer a trabajar en pie de igualdad por la transformación de la economía y de la superestructura ideológica. El proletariado no puede lograr la libertad completa sin conquistar la plena libertad para la mujer proletaria.

***

(Extraído del Programa aprobado en el I Congreso del Partido Comunista del Trabajo de España; La Emancipación de la Mujer)

sábado, 18 de marzo de 2017

Breve referencia sobre la cuestión de Gibraltar

"Se acuerda que ese territorio en caso de Revolución Proletaria Socialista en España se despejaría de fuerzas imperialistas y bases militares extranjeras en defensa del Estado socialista soviético y del derecho a decidir que tiene el pueblo de Gibraltar. Los trabajadores de Gibraltar decidirán."

(Extracto extraído del Acta del I Congreso del P.C.T.E., pag. x, 2016)

sábado, 11 de marzo de 2017

Programa mínimo

El programa mínimo se define como aquél documento en el cuál exponemos las medidas y reivindicaciones inmediatas, realizables en la actual situación socioeconómica, mediante las cuáles pretendemos guiar las reivindicaciones que nuestro Partido transmitirá al movimiento obrero y popular. El programa mínimo es la serie de medidas con las que impulsaremos el movimiento revolucionario. Este programa mínimo corresponde a las condiciones objetivas del momento histórico-concreto que estamos atravesando. El programa mínimo no es, pues, algo independiente de nuestra línea programática general y de nuestro programa máximo (la línea estratégica), sino que es parte de ella; ambas están indisolublemente interconectadas. Son, pues, dos etapas diferentes: una, el programa mínimo, la inmediata y otra, el programa máximo, la general. Y finalmente teniendo todo esto en cuenta formulamos los siguientes puntos:



1.
 Mejora de las condiciones materiales y culturales de la clase obrera y de los trabajadores:

1.1. Igualación salarial de la mujer con el hombre, de forma inmediata.

1.2. Salario mínimo interprofesional de 1400 euros. A propósito del establecimiento del salario mínimo se prohibirá bajo pena severa el pago en especie. Fijar como salario máximo y supremo el del obrero veterano. Todos los demás salarios descenderán de aquél. Primero, sólo se trata de la ley "de cada cuál según su capacidad, a cada cuál según su trabajo". Pero entre esto y el comunismo hay un perfeccionamiento de aquella norma que barre más restos de derecho burgués, según la cuál se toman en cuenta las capacidades no sólo por cuánto produces sino por cuánto puedes producir. Es decir, si por ejemplo un barrendero con una minusvalía alta trabaja 4 h podría cobrar lo que un barrendero en situación normal en 9 h. Pero esto sólo se podría cumplir cuando haya un desarrollo socialista amplio de las fuerzas productivas. Poco a poco se reducirán las diferencias salariales per se y tan sólo se tomará en cuenta un breve incremento o descenso en tanto el trabajo sea más duro, socialmente útil, demandante de capacidades del trabajador, o no.

1.3. Jornada laboral de 35 horas semanales máximo. Estará prohibido trabajar horas extra y el trabajo nocturno. A excepción de los trabajos nocturnos inevitables donde se constará de una remuneración especial y complementaria, con 6 horas de trabajo máximo por jornada y demás suplementos que concurran. Esto sería realizable desde el primero momento, pero sólo parcialmente. Consideramos el periodo del trabajo nocturno desde las 20:00 p.m. hasta las 05:00 a.m. En base al punto anterior, debemos señalar que la jornada laboral máxima quedaría reducida en los trabajos más duros y según el grado de discapacidad del trabajador en cuestión y cómo afecta esto a su desempeño laboral (cosas que ya hoy son perfectamente mesurables). Así, a mayor dureza y mayor incapacidad para ejercer un trabajo, con el desarrollo del socialismo, la jornada laboral sería mucho menor que aquélla tomada “por término medio”.

1.4. Jubilación a los 62 años de edad general y 59 en especial para los trabajos duros tales como los fabriles, de construcción, minería, campo y tratamiento de residuos. En ciertos casos que sea requerido se podrá adelantar dicho plazo hasta la edad que sea necesaria. Por ello se organizará un sistema de pensión única –no se permite las pensiones privadas- y pública. Proponemos un sistema de gestión de las pensiones que sea flexible y popular, en el que los trabajos más difíciles o socialmente necesarios (decididos como tales por el Gobierno Popular y modificable por los Consejos del Pueblo que lo sustituyan) coticen por año el equivalente a más tiempo medio de cotización. Además, se asegurará una producción de excedente para almacenar (gracias a la destrucción de la deuda externa) y permitir no sólo la jubilación flexible según hemos indicado aquí sino, con la mayor productividad socialista, la reducción general de las horas de trabajo y el aumento del tiempo de ocio.

1.5. Establecimiento obligatorio de la ley del descanso de fin de semana y 45 días de vacaciones por año elegidas por el propio trabajador.

1.6. Abolición de los contratos temporales.

1.7. Prohibición del trabajo de los niños menores de 16 años. Los menores de 18 años que trabajen deben tener un horario acorde a lo que le permitan sus estudios.

1.8. Establecimiento de un sistema de Consejos del pueblo locales e intermedios (autonómicos, provinciales, etc.), de un Consejo Agrario en cada una de las cooperativas agrícolas y de un Consejo Obrero en cada centro de trabajo fabril. Los Consejos del Pueblo son asambleas populares compuestas por obreros, campesinos, asalariados, pequeño propietarios y comerciantes de patrimonio humilde, estudiantes reivindicativos o provenientes de familias trabajadoras e intelectuales progresistas. De la misma manera, existirán también los denominados Consejos Obreros y Agrarios. La diferencia entre los Consejos del Pueblo y los Consejos Obreros y Agrarios radica en que éstos últimos están constituidos homogéneamente por obreros -los Consejos Obreros- o campesinos cooperativistas (es decir, que se hayan sumado a las cooperativas agrícolas del campo) -los Consejos Agrarios-. Y, evidentemente, estarán situados en diferente zona: los Consejos Obreros en las grandes fábricas, los Consejos del Pueblo en el seno de los barrios obreros y los Consejos Agrarios en las cooperativas agrícolas del campo. Este Consejo Obrero, como los Consejos del Pueblo, será gestionado por (y participarán solamente) los trabajadores; los empresarios no tendrán participación ninguna. Es decir, lo conformarán trabajadores y serán elegidos por los mismos trabajadores. En cuanto a los Consejos Agrícolas lo mismo, los constituirán solamente los agrícolas cooperativistas. El Consejo Obrero será el encargado de aplicar y controlar conjuntamente con el Consejo del Pueblo los puntos del programa mínimo, leyes fabriles, estatutos generales y especiales, etc. Este consejo se regirá por el centralismo democrático y la crítica- autocrítica para depurar a los trabajadores que degeneren en obreros aristócratas, tecnócratas, intelectualistas y burócratas y todo tipo de actitudes pequeño burguesas y del espíritu del lumpenproletariado. Los pequeñoburgueses ricos no tendrán cabida en los Consejos salvo que se aposten como elementos de la intelectualidad revolucionaria. En los Consejos del Pueblo se integran los Consejos Agrícolas y los Consejos Obreros con el resto del pueblo, con las masas que no están organizadas en ninguno de los anteriormente citados. Los Consejos del Pueblo celebrarán Congresos ordinariamente, cuyas resoluciones sean de obligado cumplimiento y donde participen todos los Consejos del país como organismos fundamentales. Entre Congresos, las decisiones de estos quedarán representadas en el Consejo Central del Pueblo, que corresponde al Consejo del Pueblo del nivel estatal, que coordina a todos los demás. Sus miembros serán elegibles y revocables en todo momento por los demás Consejos.

1.9. Extender inspectores elegidos por el Consejo del Pueblo a todos los talleres, fábricas y centros de trabajo. Todo centro laboral deberá ser inspeccionado mínimo dos veces diariamente sin previo aviso de presencia por parte del inspector. Todos los trabajadores deberán estar tanto colectiva -públicamente- como individualmente -en secreto y confidencialmente- en estrecho contacto con el inspector que se haya asignado a la empresa. El inspector debe rendir cuentas ante los trabajadores del centro de trabajo asignado como ante el Consejo del Pueblo. Cualquier transgresión de la legalidad obrera por parte del inspector será sancionado bajo delito grave y se le procesará en un juicio popular y sumarísimo.

1.10. Control por parte del Consejo del Pueblo de la Seguridad Social e Higiene en el trabajo y de los precios del centro laboral y de la asistencia médica. En el supuesto de que no exista el Consejo Obrero el empresario deberá aplicar y verificar exhaustivamente que se apliquen todas las normas bajo control del Consejo del Pueblo. En el caso de que el empresario viole la normativa laboral se le procesará bajo delito grave y se ultimará todo en un juicio popular y sumarísimo.

1.11. Encarcelamiento inmediato y juicio sumarísimo bajo delito grave a los empresarios que hayan infringido cualquiera de las leyes y reglamentos laborales y los derechos inherentes de los trabajadores. Esto supondrá una responsabilidad criminal por quebrantamiento de las leyes de protección del trabajador. Los casos de corrupción y arribismo serán asimismo juzgados y castigados con la pena más severa.

1.12 Establecimiento de ley de la responsabilidad civil de los patronos por la pérdida total o parcial de la capacidad de trabajo de los obreros a causa de accidentes o de las condiciones nocivas de la producción.

1.13. En caso de accidente, enfermedad, embarazo, etc., el trabajador deberá cobrar el cien por ciento del salario real.

1.14. Ampliación del periodo de baja por maternidad desde el inicio del embarazo hasta un año tras el parto.

1.15. Prohibición del trabajo de la mujer embarazada en las ramas en que el trabajo es perjudicial para su organismo. La misma prohibición se aplicará para los menores de 21 años con respecto a los trabajos que perjudiquen el pleno desarrollo físico de los individuos en ese rango de edad (16 años, el mínimo para trabajar, y los 21 años, cuando se alcanza la adultez física). Establecimiento, en los aledaños de todas las fábricas, talleres y demás empresas donde trabajen las mujeres, de casas-cuna para niños de corta edad, o sea, de guarderías gratuitas y públicas; al año siguiente del embarazo (una vez reincorporada la mujer al trabajo), mientras el bebé aún está en período de lactancia, reducción de la jornada de trabajo de la mujer a seis horas y una vez se hayan construido casas-cuna en todos los centros de trabajo o en su amplia mayoría, permitir que la mujer salga del trabajo cada tres horas, durando las ausencias media hora, para atender al bebé
2. Llevar a cabo una reforma agraria popular que expropie sin indemnización (es decir, confisque) a los grandes terratenientes, convierta los latifundios en cooperativas sin patrón que reciban la maquinaria a cada vez menos precio desde la industria nacionalizada y colectivizada, y que ponga de nuevo en calidad de ley la máxima “la tierra para quien la trabaja”. La tierra será asegurada para los campesinos individuales, repartiendo entre ellos las tierras sin cultivar y dejándoles la libertad de unirse a las cooperativas. Se reducirá la contrata de mano de obra que no sea por parte del Estado. Queda abolido el derecho de herencia para los medios de producción.

3. Nacionalización de todos los bancos capitalistas y la fusión de todos ellos en un único banco gestionado por el Consejo del Pueblo a nivel estatal y central. Se acabará con la usura y el banco resultante servirá como medio y herramienta para los trabajadores. Jamás para su expoliación y sojuzgamiento.

4. Para poder llevar a cabo toda esta serie de mejoras materiales y culturales mínimas que exige la penosa y miserable situación del proletariado y del pueblo se procederá a nacionalizar sin indemnización a todas las grandes empresas (independientemente del sector), además de; a las medianas industrias, fábricas, minas y talleres; todos los bancos capitalistas; medianas empresas eléctricas; los medianos centros de enseñanza; grandes inmuebles de las ciudades y en el campo; todas las medianas empresas farmacéuticas; todos los transportes y medios de comunicación; los medios de información, a excepción de los pequeños y medianos; todo tipo de propiedades religiosas tanto como de la iglesia; todos los recintos deportivos públicos y privados (a excepción de los gestionados democráticamente por el barrio local), de todos los equipos deportivos y demás nacionalizaciones que se requieran. Las nacionalizaciones sólo se extenderán a las grandes y medianas empresas, nunca a las pequeñas empresas de patrimonio notablemente humilde. Las nacionalizaciones se harán en miras a que puedan ser gestionadas por la futura red de Consejos del Pueblo. Mientras esta no exista, se gestionará por el Gobierno Popular. Cuando los Consejos del Pueblo existan en todo el Estado, o en su mayor parte, el Gobierno Popular se disolverá (con todo lo que ello implica) y delegará en todas sus funciones en los Consejos del Pueblo. Entonces todos los partidos salvo el PCTE se declararán ilegales y el Gobierno pasará a ser la dictadura del proletariado, materializada en el gobierno de los Consejos del Pueblo, de las amplias organizaciones de masas en las que participa y dirige nuestro Partido. Esto sólo se podrá hacer en la medida en que tengamos (como PCTE) el monopolio de la influencia entre los Consejos del Pueblo.

5. Nacionalizar y colectivizar no pasa de las empresas mencionadas en el punto 4. Los ciudadanos tendrán derecho a disfrutar de sus bienes, de los productos de esa colectivización, individualmente. Es decir, pueden invertir su salario en posesiones que les serán reconocidas desde ese momento, pero que serán facilitadas por el Estado, que las cede en usufructo perpetuo a los individuos. 

6. Regeneración del tejido industrial en España, dando prioridad a la industria pesada y de bienes de equipo. Gracias al desarrollo de la industria y la agricultura, aumentar los puestos de trabajo y movilizar en ellos a personas en condiciones de pobreza y a los parados con prioridad.

7. Con todo lo dicho, destrucción del desempleo. Pero mientras esto termina de tener lugar, los desempleados temporales obtendrán unas mayores prestaciones en forma de ayudas económicas.

8. Derecho a una vivienda digna garantizado.

8.1. Liquidación inmediata con el proceso de desahucios que se está llevando a cabo.

8.2. Confiscación estatal de todas las viviendas vacías de los bancos y de las medianas y grandes propiedades para ser cedidas a los desempleados sin hogar y reducción de los pagos por seguros e hipotecas.

8.3. Las personas que estén ocupando casas y habitáculos que sean propiedad de una familia trabajadora con un patrimonio humilde, serán movilizadas a otros apartamentos expropiados sin indemnización (confiscados) a las voluminosas fortunas anteriormente mencionadas.

9. Prohibición de la expatriación de los inmigrantes ilegales. Sólo se procederá a expatriar a aquellos sujetos que rechacen trabajar bajo las condiciones laborales contenidas en el punto uno del presente programa mínimo y, a aquellos que sean penados por conductas violentas, criminales, terroristas o golpistas y análogas. Se eliminará así con la expatriación sistemática que se ejerce actualmente contra los trabajadores inmigrantes ilegales y suprimirá la fuente de la que se nutren numerosas mafias y extorsionadores. Desaparecerá la concepción nacionalista de nacionalidad, la distinción entre trabajadores originariamente nacionales y aquellos nacidos en el extranjero. La clase obrera no tiene patria.

9.1. Obtención de la ciudadanía por el mero hecho de trabajar en territorio estatal durante un período mínimo de 6 meses. Todos los inmigrantes tendrán el derecho a residir en España conforme comience a trabajar en el territorio. Se suprimirá el erróneo concepto de “nacionalidad”, y tomará su lugar el término “ciudadanía”, esto es: estar suscrito al Estado como trabajador o perteneciente a una familia trabajadora. El emigrante (no temporal) perderá tal ciudadanía. La recuperará de inmediato si inmigra a territorio estatal y trabaja o está adherido a una familia trabajadora. Esta será la única condición universal para la obtención de la ciudadanía.

10. Supresión de todos los impuestos actuales y establecimiento de un solo impuesto progresivo en su lugar.

11. Sustitución paulatina de los cuerpos de Policía, del Ejército, de la Guardia Civil, Mossos, etc. por milicias populares armadas, que sean parte de los Consejos del Pueblo, que las eligen. Esta medida comenzará al hacerse electivos y revocables todos los cargos del Ejército, de la Policía, etc. y al traspasarse armas a cuenta de estos cuerpos hacia los Consejos del Pueblo.

11.1. Las labores de las milicias populares quedarán subordinadas al Estado Obrero y estarán coordinadas por un cuerpo central de “milicianos”, electivos y revocables en todo momento. Las labores de la milicia se llevan a cabo por grupos de miembros de cada Consejo del Pueblo, teniendo como menor ámbito el ámbito local. Estos miembros se eligen en los Congresos de los Consejos del Pueblo. Sólo el pueblo trabajador armado es garantía de la democracia contra los explotadores, de la dictadura revolucionaria del proletariado.

11.2. Las milicias son asimismo la base tanto de la nueva policía como del nuevo ejército. Sobre las milicias se asientan funcionarios (elegibles y revocables en todo momento por los Congresos de los Consejos del Pueblo) con formación militar, especializados, que coordinen las acciones de las milicias y profesionalicen a los miembros de éstas que así lo deseen. Las milicias son, pues, las bases de la policía y el ejército regulares, bases que los sustentan y eligen o revocan, por orden del Consejo del Pueblo del que la milicia forme parte.

11.3. La instrucción militar básica es obligatoria para todo sexo salvo casos de incapacidad física o mental. Dura doce meses, a término de los cuáles se podrá elegir si continuarla o no. Las milicias contarán con miembros tanto profesionalmente formados en el aspecto militar, como con miembros que no lo estén. La instrucción militar básica tendrá lugar a los 18 años. Sin embargo, quienes no manifiesten ninguna incapacidad para el servicio pero por diversos motivos no puedan tomar parte del servicio a los 18 años, podrán escoger los doce meses consecutivos en que tenga lugar la instrucción militar básica con un límite en los 23 años de edad; es decir, podrán escoger en qué año, desde los 18 hasta los 23 años, desarrollan el servicio militar básico. Este servicio, asimismo, no anulará tiempo de estudio ni de trabajo, sino que se ajustará como prolongación (en la medida de lo posible) del trabajo y el estudio que se desempeñaban antes de empezar la formación militar básica.

11.4. No concebimos un ejército basado en la simple obediencia, sino en la discusión de los problemas por parte de las bases y los dirigentes y en la disciplina consciente, no obligada; basada en el centralismo democrático. Asimismo esta debe ligarse al amplio estudio de las Ciencias en general, pudiendo escogerse el nivel de profundidad de la enseñanza según las necesidades de quienes hagan el servicio. El Ejército popular es una escuela de formación técnica. Como tal, rige en él la norma educativa según la cuál la formación intelectual es inseparable del ejercicio de un trabajo físico. El trabajo físico, durante la formación militar básica, se ejercerá en el mismo lugar de destino. Los lugares de destino, las bases militares, contarán con fábrica y con una granja colectiva, donde los soldados trabajen mientras reciben su formación militar. Con ello, el ejército y la policía estarían remunerados, al igual que los estudiantes, como trabajadores mientras estudian y adquieren su formación militar básica, obligatoria.

11.5. El Ejército y la Policía son organismos adjuntos a la organización de los Consejos del Pueblo; las milicias se corresponden con los Consejos locales, y sobre éstas se alzaría un cuerpo de organismos ligados a cada nivel territorial de organización de los Consejos del Pueblo.

12. Salida del euro, de la Unión Europea y de la O.T.A.N.. De la misma forma salida de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (O.C.D.E.), Fondo Monetario Internacional y el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (B.I.R.D.). Restauración de la peseta a un valor menos devaluado gracias al control de su concurrencia por el Estado Obrero. Rechazo de todas y de todo tipo de deudas contraídas por la burguesía del Estado burgués español.  Todas ellas organizaciones imperialistas que sirven para los grandes magnates capitalistas y burgueses para torturar la existencia del proletariado y los pueblos mediante las guerras imperialistas y la esclavización y explotación asalariada.

13. Encarcelamiento inmediato de todos los corruptos. Independientemente de su afiliación política, ideología, etc. Juicio sumarísimo a todos ellos con pena grave y que: a) devuelvan todo lo robado al pueblo, y; b) que mediante trabajos a la comunidad reparen –como mínimo- todo lo robado y los perjuicios ocurridos a consecuencia del robo al pueblo trabajador.

13. 1. Suprimir la diferencia salarial abismal entre los representantes del Estado y las masas trabajadoras. Los representantes no deben realizar su función por más del salario medio de un obrero. 

14. Establecimiento de la sanidad universal, gratis y de calidad. El problema de la salubridad es un problema candente que afecta sobre todo a las familias trabajadoras y humildes en España. Éste problema de la insalubridad no tiene solución bajo el capitalismo, pese a que en según en qué sectores de la población y etapas se mejore gracias a la lucha insobornable que libra el proletariado y los trabajadores revolucionarios por imponer reformas que mejoren sus condiciones. Una vida plena, libre, culta y acomodada ya no será monopolio de los “señoritos” burgueses y capitalistas, ni de los elitistas pequeño burgueses y aristócratas obreros. Sino: será derecho de todo el pueblo trabajador. El carácter actual del deporte burgués y elitista sufrirá la misma mutación a un deporte popular al servicio del bienestar y placer de los trabajadores. Por lo tanto:

14.1. Dentro de los barrios obreros y de los distritos agrícolas, se edificarán centros de salud provistos de médicos, nutricionistas y demás especialistas de la salud competentes. Estos profesionales de la salud serán elegidos, controlados y administrados por los trabajadores a través de los Consejos Obreros, Campesinos y del Pueblo. En estos centros públicos con prioridad se deberán aplicar los mejores e innovadores métodos científicos. Todo esto con el modesto fin de prevenir enfermedades y deficiencias; de curar, aliviar y restablecer la salud a las familias trabajadoras.

14.2. Estos centros de salud se coordinarán con los recintos deportivos de los Consejos del Pueblo. Allá donde no existan centros deportivos se construirán. Aparte de recintos deportivos también se edificarán una variedad de recintos de descanso (balnearios, etc.). Los trabajadores de los centros deportivos como los propios centros serán gestionados de la misma manera que lo anteriormente indicado en los de salud. Se fomentará todo tipo de actividad física y de deporte popular en los centros de trabajo, de enseñanza y en los barrios. Otorgándoles un apoyo efectivo y una contundente financiación desde el Estado mediante subvenciones.

14.3. Sustitución del sistema deportivo de grandes multimillonarios mediante la nacionalización de los equipos de fútbol y demás deportes (que pasarían a ser propiedad del Estado Obrero). Y por ello, la obligación de sus jugadores de desempeñar un empleo a tiempo parcial mientras entrenan. Disminución de su salario al de un obrero medio y distribución colectiva de las propiedades que posean y excedan el valor de dicho salario. Creación de horarios especiales en los centro de trabajo para que estos elementos puedan compaginar sus quehaceres. A su vez, se promoverán a los deportistas de alto nivel surgidos entre las familias humildes y laboriosas.

14.4. Fijación dentro del sistema educativo una educación alimenticia, física e higiénica sana.

15. El conjunto de Consejos del Pueblo se coordinará con las diferentes asociaciones alimenticias e higiénicas para mejorar la vida y la salud del pueblo y de los trabajadores.

16. Establecimiento de una serie de derechos sociales y económicos hacia las personas que padezcan de alguna enfermedad o deficiencia física o mental. Estos trabajadores pasarán a ser protegidos y/o tutelados por el Estado Obrero. El Estado Obrero acabará con las desventajas, injusticias e inferioridad que sufren estos sectores e integrará a los mismos en el mundo social, laboral y educacional mediante el otorgamiento de una serie de derechos económicos que necesiten así como se les proporcionará un amplio marco jurídico para defenderlos y acabar con los obstáculos que sufren. Asimismo se les proporcionará los especialistas necesarios para poder llevar su vida en total normalidad como cualquier otra que no padece de ninguna enfermedad ni deficiencia. La ley de la selva que rige en los Estados Capitalistas no imperará en un Estado Obrero, en la verdadera democracia de las masas populares.

16.1. Se tendrá cuidado en producir alimentos especiales para facilitar la existencia a quienes los requieran. Sólo la planificación socialista basada en la tenencia de los medios de producción por un Estado de los Consejos del Pueblo puede asegurar que se produzca según la demanda de estos bienes, sin caer en la anarquía de la producción que lo mismo arruina a un celíaco que a quienes sigan dietas específicas por propia decisión.

17. El Estado Obrero basará su fuente eléctrica y energética en las energías renovables, como garantía de la independencia del país.

17.1. Nacionalización de todas las grandes y medianas empresas eléctricas (ya sean nucleares, renovables, etc.)

17.2. Se prohibirá utilizar la energía nuclear para obtener energía conforme se desarrolle el punto 16. Sólo se hará uso de la energía nuclear para experimentación científica y de laboratorio.

18. Establecimiento de una educación pública, gratuita y científica al servicio de la clase obrera y del pueblo. Un sistema educativo que ligue la teoría científica con la práctica, experimentando así su realidad. Supresión del actual modelo de enseñanza por un plan educativo a nivel estatal basado en la armonía entre el trabajo físico y el intelectual. Pudiéndose combinar el trabajo manual con la del estudio ininterrumpido. Para ello se establecerá un horario acorde para la combinación del estudio con el trabajo, combinando de esta manera, la educación con la producción material. Además de esto, debemos destacar que el analfabetismo y la incultura bruta e incivilizada siguen existiendo en España, derivadas de un pasado fascista aún latente y sensible. Siendo esto característico en las zonas rurales. Por ello mismo se realizarán cursos y cursillos donde se liquide el analfabetismo y se eduque en una cultura mínima a todos los habitantes del Estado.

18.1. Supresión de la LOMCE y del Plan Bolonia.

18.2. Derogación de todo tipo de leyes de educación reaccionarias, obscurantistas y retrógradas.

18.3. Nacionalización de todos los centros de enseñanza siendo éstos: guarderías, escuelas, institutos y universidades. Las academias de empresas pequeñas o medianas no sufrirán ninguna clase de nacionalización. Las grandes academias sí serán nacionalizadas.

19. Creación de organizaciones estatales de grupos obreros y populares de producción cultural y artística de teatro, de literatura, cinematográfica, etc. Así como el apoyo y el fomento de los pequeños grupos culturales y artísticos que fomenten la cultura y valores proletarios. El arte de estos grupos deberá tener un contenido progresista, pero no abstracto, y debe ser concreto, estar conectado con las vivencias y con la realidad de las masas populares.

20. El Estado Obrero promoverá la educación y la cultura científica. El Estado Obrero se declara como un Estado científico, y por lo tanto, ateísta. Y como Estado Obrero, nacido del pueblo, las familias humildes y honestas que sean religiosas no sufrirán ninguna clase de coacción, se les protegerá como el resto de ciudadanos del pueblo.

20.1. Nacionalización de todo tipo de propiedades religiosas tanto como de la iglesia. Pasarán a ser utilizadas como museos y con otro tipo de finalidades y actividades culturales.

20.2. Ningún tipo de educación podrá tener carácter religioso.

20.3. Se anulará el concordato con el Vaticano.

20.4. Toda costumbre y arraigo religioso machista, chovinista o clasista estará prohibido, así como el machismo, clasismo y chovinismo estarán penados por ley.

21. Nacionalización de los transportes y medios de comunicación. Adoptar medidas pertinentes para mejorar su circulación, servicios, limpieza, etc., y establecer unos precios bajos y asequibles para las familias trabajadoras.

22. Liberación de los presos políticos encarcelados por la defensa de la clase obrera y el pueblo trabajador. No se incluyen los defensores del capitalismo y los detractores de la clase obrera. Tampoco los terroristas y aventureristas que han acarreado daños al pueblo y al Movimiento Obrero. Reincorporación de todos los despedidos en el ámbito laboral y la readmisión de los despedidos si es por razones de índole político-ideológico. Supresión de la ley mordaza y liberación de aquéllos que hayan sido apresados por ésta. 

23. Derecho de autodeterminación política de las naciones que componen España. Estas naciones podrán separarse del Estado español, en cuanto lo deseen sus Consejos del Pueblo. En base a ésta línea popular:

23.1. Referéndum para el derecho a la autodeterminación de las masas laboriosas de Euskadi, Cataluña y Galicia. 

23.2. Referéndum a Gibraltar para obtener respuesta de su pertenencia a España o a Gran Bretaña y, en caso de afirmarse lo segundo, asegurar que no hay bases navales hostiles en el peñón. Igual proceso para las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y para las Islas Canarias. 

24. Disolución y juicio a la monarquía y todos sus elementos y fuerzas coaligadas con ella. Debido a que representa una reminiscencia del pasado fascista y feudal, con un gran listado de crímenes, torturas y genocidios contra el pueblo trabajador y progresista.

25. Disolución, completo desarme y juicio a todas las organizaciones fascistas y terroristas, liquidando asimismo las bases materiales de los reaccionarios, terroristas y golpistas.

26. Expulsión de todas las fuerzas imperialistas de España. Retirada total de las bases militares extranjeras en territorio español. De la misma manera: retirada del ejército español en territorios extranjeros.

27. Prohibición de la prostitución. Los proxenetas, mafiosos y todos los grandes directores y propietarios de las grandes y medianas empresas pornográficas serán procesados y encarcelados de inmediato bajo pena grave. Las prostitutas serán integradas en el mundo laboral mediante la persuasión. Se las protegerá frente a la extorsión y las amenazas por parte del Estado Obrero. Y además de esto, recibirán una serie de ayudas especiales análogas a las del punto 15 debido a la situación específica que sufren.

28. Prohibición de las drogas a excepción del tabaco y el alcohol. Su distribución será controlada desde el Estado con el objeto de acabar con la dependencia que éstas engendran y de combatir una de las grandes bases económicas y sociales de las que se alimenta directamente el lumpenproletariado, y más e indirectamente, la burguesía a través de su escoria de mafias y camellos. Se combatirá insobornablemente mediante la persuasión el consumo anormal de alcohol y el tabaco.

28.1. Establecimiento de un precio relativamente alto en los precios de las bebidas alcohólicas de graduación alta y de tabaco.

28.2. Penas duras para los mismos productores y distribuidores de toda clase de drogas. Según la cantidad y el tipo de droga la pena será más dura.

28.3. Se insertarán en el sistema de salud las drogas que, como la marihuana, que alivien la existencia y la vida a los enfermos de enfermedades que sean necesarias. Todo esto bajo control público y una rigurosa regulación médica.

29. El problema gitano es un problema sensible existente que sufren estos sectores y todo el pueblo trabajador y sólo se resolverá mediante su integración al mundo laboral y a través de la elevación de su nivel cultural. Las actuales organizaciones gitanas serán desmanteladas y se procederá a su integración completa con la sociedad. Los dirigentes de las bandas gitanas (en caso de no disolverse y de no subordinarse a la justa política del Estado Obrero), a los elementos explotadores del seno de estas organizaciones gitanas y a todos los elementos "gangsteriles" de las mismas serán duramente perseguidos y encarcelados. Los gitanos que se encuentren desmembrados de la sociedad serán incorporados a los barrios obreros recibiendo una vivienda en alquiler con un trabajo regulado por el Estado acorde a su proceso de integración con la sociedad. Todo este proceso se realizará disgregando a los grupos y bandas gitanas e insertándolos en estos pisos separadamente entre los mismos gitanos para prevenir posibles conflictos. Así se destruirá la vida aislada, estrecha, atrasada y anacrónica que llevan los gitanos nómadas y acampados. A los gitanos integrados en la sociedad se les ayudará para crear organizaciones culturales dónde se estudie y promueva la cultura progresista y centenaria de éste pueblo, y de este modo, enriquecer a la cultura obrera internacional. El Estado Obrero será un Estado plurinacional, multicultural y plurilingüe.

30. Se realizará un uso eficiente y planificado de la naturaleza. Se establecerán unas leyes donde se persiga la contaminación indiscriminada y se protegerán los paisajes naturales, ríos, playas, etc., con el propósito de que los trabajadores puedan disfrutar de estos para relajarse y descansar. 

30.1. El Estado Obrero defenderá su fauna autóctona y se posicionará resueltamente contra el maltrato y sufrimiento animal. Por ello:

30.2. En todos los festejos donde se inflija daño (físico como psicológico) a un animal serán prohibidos; véase como ejemplo un caso muy conocido en nuestro país como las corridas de toros.

30.3. Se llevará a cabo un control riguroso de distribución de los animales (ya sean domésticos o de otras labores) para evitar el abandono y sufrimiento animal. Un animal dejará de ser considerado jurídicamente como “cosa”, como objeto para satisfacer delirios egoístas y, pasará a ser considerado como un ser vivo con derechos. 

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Aprobado por el C.C. del P.C.T.E. el 19 de marzo de 2017