lunes, 11 de julio de 2016

Resolución de principios. Llamamiento a los marxistas-leninistas de España al congreso del P.C.T.E.

¡Comunistas de España! ¡Proletarios de España! ¡Obreros parados! ¡Pequeños propietarios arruinados! ¡Funcionarios empobrecidos!

¡El P.C.T.E. os invita a acudir en calidad de simpatizantes al I Congreso del Partido! Este tendrá lugar en la localidad vasca de Bilbao los días 21-22 de agosto de 2016. Para más información, por favor contactad al siguiente correo: pcte@tutanota.com. Los simpatizantes tendrán voz pero no voto, y tendrán que someterse a un debate ordenado y educado. Quienes incumplan estas normas serán expulsados del recinto, no pudiendo continuar su participación en las labores del Congreso. Quienes quieran enviar un mensaje de saludos o felicitaciones por el Congreso podrán hacerlo al e-mail arriba citado. Se leerán sus mensajes en el Congreso y se colgarán en las resoluciones.
El P.C.T.E. no considera un gasto inútil de energías explicaros por qué existen y el motivo de su invitación, mediante una breve resolución de principios.
Desde el P.C.T.E. consideramos que quienes sean comunistas honestos y quienes no puedan soportar las humillaciones a las que nos somete el capitalismo, deben acudir a nuestro I Congreso para ayudarnos a reforzar la definitiva organización de combate del proletariado y las masas trabajadoras, en cuyas manos está el Porvenir. ¡Acompáñanos a nuestro I Congreso, camarada!

I - Cuestión de Stalin

Para introducirnos en este punto, a nuestro juicio hemos de realizar una breve de reseña de quien fue J. V. Stalin. Fue el más fiel discípulo del clásico marxista, y su más cercano camarada y resuelto compañero de armas: V. I. Lenin. Desde sus inicios fue un ejemplo de militante marxista revolucionario y organizó el movimiento obrero en el imperio zarista bajo los principios leninistas ante la dificilísima situación que imperaba allí. Siendo un desenvuelto revolucionario en la práctica, se consagró como militante destacado por un extraordinario conocimiento de la dialéctica materialista y la ciencia marxista-leninista. Fue un claro ejemplo de cómo debe militar todo revolucionario de base del partido comunista.
La historia le encomendó ser el más fiel discípulo de Marx, Engels y Lenin, y después de tantos años de militante revolucionario, se templó en el acero marxista-leninista convirtiéndose en uno de los mayores teóricos marxistas del siglo XX y un maestro junto a aquellos a cuya obra él siempre fue fiel: Marx, Engels y Lenin.
Dirigió la construcción del socialismo en la Unión Soviética llevando a cabo la industrialización socialista y colectivizando el campo, asentando la Revolución de Octubre y convirtiendo a la U.R.S.S. en el centro de la revolución proletaria mundial.
Describió concisamente el fenómeno del fascismo a la perfección y lo derrocó finalmente en la Gran Guerra Patria, que fue una guerra de la humanidad antifascista y antiimperialista para establecer las democracias populares, y, rompiendo el cordón sanitario, ulteriormente crear el poderoso y espléndido campo socialista (1948-1953).
Todas sus obras van dirigidas a unir al Movimiento Comunista Internacional bajo los principios marxistas-leninistas contra todo tipo de desviacionistas del comunismo (v. conciliacionistascentristas, bujarinistas, trotskistas, revisionistas modernos, etc.). Y como demostró la historia, lo logró, pese a la triste traición revisionista posterior. La mafia revisionista no sólo sobornó a los dirigentes de las organizaciones obreras y comunistas, no sólo trató a través de cauces organizativos conseguir insertar a su camarilla revisionista-burguesa, sino que asesinó y liquidó a sus enemigos, siendo la gran mayoría de estos: los insobornables marxistas-leninistas.
Los revisionistas tratan de desmantelar la obra de Stalin ya que atacarlo (como revolucionariocompendio de Marx, Engels y Lenin juntos) significa rechazar el comunismo científico para así poder teorizar en favor de la burguesía y/o pequeña burguesía en detrimento de la clase obrera. El P.C.T.E. (a diferencia de los partidos que supuestamente reivindican a Marx, Engels y Lenin, e incluso de los que reivindican a Stalin, y, así como a Hoxha) admite la crítica como método para desarrollar el marxismo-leninismo y limpiarlo de sus impurezas, tal y como nos enseñó Stalin. Toda crítica a Stalin que se ha hecho resulta defectuosa y cae por su propio peso teórico en el antimarxismo y en el campo práctico en posturas antisocialistas-soviéticas. La defensa de Stalin es una condición necesaria para demarcar a quienes son revisionistas, como quienes lo atacaron (entre ellos Jrushchov y Mao, y en España, Carrillo y toda la “izquierda” actual), y quiénes marxistasleninistas.
J. V. Stalin no solo fue un ejemplo de militante, fue un maestro del marxismo-leninismo. Su obra (práctica como teórica) es una contribución universal al marxismo-leninismo. Su obra conocida hasta hoy día consta de 18 tomos. Los militantes del P.C.T.E. podemos decir orgullosamente que tratamos de ser los más abnegados discípulos de Stalin, estudiando profundamente su obra y realizándola sobre la práctica.
¡Camarada comunista, si defiendes la figura de Stalin al igual que nosotros, asiste al 1er congreso del P.C.T.E.!

II                  - El XX Congreso del PCUS (1956) como punto de inflexión en el Movimiento Comunista Internacional y origen de su degeneración

Haciendo un análisis retrospectivo podemos observar como a raíz de este congreso el antimarxismo revisionista se hace sistemático en la mayoría de los Partidos Comunistas a nivel internacional. Consideramos que el XX congreso fue una manifestación formal y amplia del revisionismo que se había estado gestando previamente. Juzgamos que el XX congreso fue el punto de partida del revisionismo moderno, pues permitió que se engendrasen en el Movimiento Comunista Internacional todo tipo de teorías antimarxistas sin impugnación. Todo partido que se autodenomine comunista pero que no condene el XX congreso tanto en la teoría como en los hechos (v. transición pacífica al socialismo, coexistencia pacífica defendiendo la paz social de los países imperialistas, la teoría del partido y estado de todo el pueblo que niega el carácter de clase del socialismo hasta el comunismo completo, etc...) estimamos que es un partido (aparte de revisionista carcomido) hipócrita, ya que en ese XX congreso se atacan a los pilares fundamentales del leninismo.
¡Camarada comunista, si no sólo de palabra repugnas al XX congreso del PCUS y sus más diversas manifestaciones teórico-prácticas en el Movimiento Comunista, asiste al I Congreso del P.C.T.E.!

III                - El "socialismo de características específicas" y "de mercado" es parte del revisionismo de Mao Zedong, Tito, Jrushchov, Browder, Carrillo, Togliatti, Kim Il Sung, Fidel Castro, etc...

Como decía Stalin, no existe el socialismo específico sino el socialismo científico. Las clases sociales y sus contradicciones son un fenómeno objetivo y universal a día de hoy. Por ello, la nacionalidad deja de tomar importancia en el análisis del problema y la ciencia leninista no pude ser subvertida bajo esa excusa. Como vemos, la excusa del “socialismo nacional” o “específico” se introdujo por elementos como Mao Zedong (Secretario general del Partido “Comunista” de China desde 1935 hasta 1976), Tito (Secretario general de la Liga de los “Comunistas” de Yugoslavia hasta su muerte), Kim Il Sung (Secretario general del Partido de los “Trabajadores” de Corea hasta su muerte), Togliatti (Secretario general del Partito “Comunista” Italiano hasta los años 50), etc... como una excusa para dar rienda suelta a la apología del capitalismo, sus leyes generales, y la pacificación de la lucha de clases, obrando así en contra de los intereses del proletariado y las masas trabajadoras.
El P.C.T.E. se impone ante todas éstas corrientes revisionistas para erradicarlas de una vez por todas, pues son las causantes de la sumisión del movimiento comunista internacional ante la burguesía.
¡Camarada comunista, si a ti tampoco te sirven las excusas bajo las que el revisionismo se esconde y analizas los problemas de forma científica, en base a los axiomas del marxismo-leninismo, acude al I Congreso del P.C.T.E.!

IV               - La U.R.S.S. de 1921 a 1954 fue un Estado de dictadura del proletariado, y de 1954 a 1991, un Estado socialimperialista.

La política exterior de la U.R.S.S. de Lenin y Stalin fue una política radicada en el internacionalismo proletario y la ayuda desinteresada a la lucha de los pueblos por su emancipación del yugo del capitalismo en su fase imperialista, mientras que después del golpe de Estado del revisionismo encabezado por Nikita S. Jrushchov, la U.R.S.S. viró a una política de sometimiento de las democracias populares y de competencia rapaz contra el imperialismo norteamericano por las fuentes de materias primas ya repartidas. La invasión de Hungría en 1956, de Checoslovaquia en 1968, de Afganistán en 1978, y un largo etcétera no son sino ejemplos del imperialismo que el revisionismo trajo consigo.
Stalin hizo todo lo posible para ayudar a las democracias populares a crear una economía independiente del extranjero, al basarla en la industria pesada y los créditos generosos a un bajísimo tipo de interés. Mientras, por el contrario, con Jrushchov la U.R.S.S comenzó una política de recortes en los créditos, y abrió la época de la “división internacional del trabajo”, según la cuál los países del COMECON debían ser apéndices de la economía soviética revisionista.
Los revisionistas argüían que “Stalin era un imperialista pues invadió Polonia en 1939 y Finlandia también”. A esas gentes les interesa una parte de la historia, pero otra más importante la silencian. Desde luego, no se puede hablar de invasiones en ambos casos. Para la historia de las relaciones con Polonia debemos remontarnos a la Guerra Civil rusa (1919-1921). Polonia, regenerada como Estado tras los tratados del fin de la I Guerra Mundial en 1918, y con apenas dos años de existencia, bajo el mando del general filofascista Pilsudski, invadió los territorios del Imperio ruso que efervescían en la revolución bolchevique tras el impulso del ejemplo en la recién establecida República Socialista Soviética Rusa (1917). Su intención imperialista y expansionista fue arrebatar los territorios ya soviéticos de Ucrania y Bielorrusia, que lindaban con las recientes fronteras polacas. En una guerra donde ni las lindes de la U.R.S.S. ni de Polonia estaban claras, ambos ejércitos se lanzaron a la ofensiva sobre el otro. El ejército rojo estaba apoyado por las masas trabajadoras allí donde ponía el pie, mientras que el ejército pilsudskista causaba el terror, pues su intención era crear una situación de bienestar en el territorio central de Polonia, núcleo nacional de dicho país, a costa de los territorios periféricos, arrebatados a un pueblo que se había levantado en la revolución. Tras la Batalla de Varsovia en 1921, se firmó la paz con el Tratado de Riga, que se mantuvo en vigor hasta un día antes de la entrada soviética en Polonia en 1939.
Efectivamente, como se preveía, los territorios ucranianos y bielorrusos arrebatados al pueblo trabajador movilizado, que ya por ello se mantenía resignado hasta el punto de crear sus propios Partidos Comunistas, combativos y clandestinos por culpa del régimen de Pilsudski, fueron estrujados hasta el punto de que los superbeneficios obtenidos de esa explotación intensificada hasta límites animalescos parecían hacer a los obreros del centro de Polonia que “con Pilsudski todo iba bien”. Nada más lejos de la realidad.
Tras la invasión nazi de Polonia en 1939 (irónica pues el gobierno heredero de Pilsudski mantenía relaciones amigables con la Alemania de Hitler), el pueblo de las zonas arrebatadas a la revolución en el Tratado de Riga se movilizó de tal forma que, cuando acto seguido se canceló este acuerdo con un gobierno ya inexistente (pues los muy cobardes de los capitalistas polacos huyeron a Francia justo cuando los nazis pusieron un pie en “su patria”, trasladándose luego a Inglaterra), la U.R.S.S. ocupó sin necesidad de la violencia esos territorios antes arrebatados (y ni un palmo más) para comenzar a frenar a los nazis. Mientras el Ejército Rojo se colocaba en posiciones estratégicas para defender las grandes ciudades de la Unión Soviética de la inminente amenaza nazi, y mientras el ejército rojo se terminaba de desmovilizar de Mongolia, donde habían ayudado desinteresadamente a expulsar a los invasores japoneses, para reforzar el frente occidental, se hizo necesario un tratado de no agresión (que no colaboración) con la Alemania Nazi. Sin éste tratado, el RibbentropMolótov, la Guerra hubiese tenido un color muy diferente.
De ésta forma, quien invadió Polonia fue la Alemania nazi, por mucho que le duela a la historiografía burguesa.
El caso de Finlandia es un caso análogo. Habiendo conseguido su independencia gracias a que los bolqueviques les dejaron el derecho de autodeterminación para separarse el Ducado Finés del resto de Rusia, en 1918 estalló una Guerra Civil en Finlandia. El recién nacido Partido Comunista Finlandés tomó ante las tropas blancas del general fascista Karl Manerhein la mitad sur del actual territorio de Finlandia, llegando hasta la ciudad de Tampere, que fue establecida capital roja. Los blancos se exiliaron en el norte y, con ayuda de los mismos ejércitos imperialistas que atacaban ya la incipiente U.R.S.S., fueron arrebatando todos los territorios a los rojos hasta el punto de expulsarlos del país y ganar la guerra civil. No contentos con esto, los sabuesos de Mannerheim establecieron en su territorio bases militares de los Ejércitos imperialistas y, ante semejante presión, los bolcheviques, desbordados por todos los frentes de la Guerra Civil y con el conocimiento de que sin ganarla no podría haber construcción del socialismo ni una dictadura del proletariado estable y duradera, accedieron mediante el Tratado de Tartu a ceder territorios de Karelia a Finlandia, dejando la frontera de la entonces capital rusa, San Petersburgo (luego Leningrado), a escasos 14 kilómetros de un territorio, el finlandés, plagado de bases imperialistas. Con motivo de la Guerra Mundial, la Unión Soviética procuró por todos los medios diplomáticos posibles que Finlandia, que se había declarado neutral, retirase sus fronteras hasta donde antes del Tratado de Tartu, al menos momentáneamente, y les dejase usar un archipiélago cercano para establecer una base naval soviética. Ante la negativa constante de los capitalistas finlandeses y ante el hecho de que su “neutralidad” se tradujo en la creación de bases militares nazis en el territorio que la U.R.S.S. les pidió como avanzadilla para defenderse de la inminente invasión, la Unión Soviética no pudo mas que usar la fuerza para conseguir esos territorios, creándose tras la Guerra de Invierno (1939) la República Socialista Soviética de Karelia.
¡Camarada comunista, si a tí también te asquean las mentiras sobre la historia del comunismo, sin confundirlo con el revisionismo, acude al I Congreso del P.C.T.E.!

V - Cuba y Norcorea son revisionistas y por lo tanto, capitalistas

El régimen que opera en la Isla caribeña y en la mitad norte de la Península coreana, por mucho que les duela a los revisionistas y burgueses del mundo, no es el socialismo, sino los resquicios más arrastrados y viles del revisionismo que se propugnaba contra la ciencia marxista-leninista, cuyas cabezas visibles son Marx, Engels, Lenin, Stalin y Hoxha.
En esos territorios impera a sus anchas la producción mercantil (ergo la propiedad privada sobre los medios de producción y por ende la explotación del trabajo asalariado) y el capitalismo monopolistas de Estado. Ambos casos son descubiertos por sus teorías claudicadoras ante los explotadores, en el juche del calco del maoísmo titulado “democracia progresista” (véase la teoría oportunista de Mao, “nueva democracia”, que propugnaba una colaboración con los capitalistas nacionales y venderles la dirección del movimiento revolucionario, creando una república capitalista y estableciendo una “muralla china” entre la revolución democrática, antifeudal, y la revolución socialista, cuando ambas son parte inseparable de un mismo proceso y se transita de la una a la otra en la medida de las fuerzas del proletariado dirigente, dirección ésta que los revisionistas chinos y juche vendieron). Cuba, con su teoría castrista de las nacionalizaciones “al 51%”, dejando que el 49% de la economía siga siendo controlada por una burguesía que, por lo tanto, debe existir y así también la explotación del trabajo por el capital, comenzó a propugnar su revisionismo con la complicidad de Guevara desde la época del golpe de Estado. Con las teorías foquistas del Ché a las que se suscribió Fidel y toda esa calaña revisionista, se carecía de asambleas obrera con las que sustituir al Estado burgués recién conquistado. Así, ésta máquina de opresión siguió igual.
Los cubanos sólo se manifestaron como “comunistas” cuando recibieron la “ayuda” de la U.R.S.S. socialimperialista, que la convirtió en una neocolonia. Antes, en una gira por EE.UU de Fidel, éste se manifestó de todas formas posibles como anticomunista. No en vano, en el programa del Movimiento 26 de Julio que los llevó al poder se abogaba por la “tercera vía” pequeñoburguesa, que es una caludicación ante la explotación.
¡Camarada comunista, si tú tampoco caes en el sentimentalismo con los países revisionistas y los tratas como lo que son, acude al I Congreso del P.C.T.E.!

VI  - La caída del muro y del bloque del Este fue la caída del revisionismo soviético
La Perestroika y todos los sucesos ulteriores significaron la victoria de la facción más aperturista dentro de la nueva burguesía soviética, creada a raíz de la clase de los burócratas chupópteros de plusvalía que Jrushchov instauró con sus teorías del “Estado de todo el pueblo”. Esa teoría sustituía la propiedad estatal soviética por la propiedad “directa de los obreros”, lo que significaba que las organizaciones obreras ya no eran más organizaciones del Estado, abriendo el paso a la burocratización de éste. Hoy muchos dirigentes revisionistas gastan tinta teorizando sobre la restauración del capitalismo y la desintegración del Movimiento Comunista Internacional. Muchos de ellos son los mismos que alaban a Honecker y Trotski, los líderes castristas-guevaristas, al juche, etc... Pero su crítica y teorizaciones como hemos podido comprobar comienza en el revisionismo y termina en el antimarxismo más descarado y estúpido. Están perdidos porque no tienen la brújula marxista-leninita que rechazaron tiempo atrás y no dan muestras de querer volver a tenerla. En cambio aquellos que se guían por el marxismo-leninismo saben distinguir entre la gloriosa época de los obreros soviéticos y del mundo que dirigidos por Lenin y Stalin derrotaron a los enemigos de la Revolución Comunista;, a la época de la degeneración y descomposición nada gloriosa de los traidores renegados Jruschov, Breznevh y Mao Zedong y sus servidores alrededor del mundo (v. los castristas, los juche, los Lister, Dolores Ibarruri, etc.).
El régimen que cayó en 1991 no fue el socialismo, sino el revisionismo de los herederos de Jrushchov: Gorbachev y Ramiz Alia, entre muchos otros.
¡Camarada comunista, si como abnegado al proletariado que eres te es indiferente bajo que bandera exploten y opriman a los trabajadores sino el mero hecho de que opriman a los trabajadores te causa animadversión, asiste al 1er congreso del P.C.T.E.!

VII             - El "socialismo" del siglo XXI y sus acólitos no son ni socialismo, ni revolución, sino reformismo y defensa del capitalismo.
Las demandas económicas de la clase obrera crean todo tipo de teorías, en especial las de corte reformista-burgués. Todas estas teorías se han fundido, hoy, en el mayor conato de reformismo pseudorrevolucionario jamás conocido: el “socialismo” del siglo XXI, engendrado en Venezuela en su forma actual. Estas teorías, en general, podemos ver cómo se plasman en todo tipo de ejemplos alrededor del mundo, cada cuál aportando su granito de arena a la teoría antimarxista de la misma.
La burguesía venezolana pro-rusa y pro-china, aliada con varios militares (v. Hugo Chávez) y aliados políticos (v. el PCV, PSUV, etc.) consiguió ganar gran parte del poder político mediante un golpe de Estado disfrazado de revolución. Claro está que para poder mantenerse de una manera más sólida que los anteriores gobiernos necesitaba que parte de las masas populares venezolanas estuviesen engañadas o sobornadas y les apoyaran, o estuviesen neutralizadas. Y en esa coyuntura histórica venezolana nació el Socialismo del Siglo XXI tal y como hoy lo conocemos. Esta teoría recibió el apoyo de los revisionistas de diversa índole: los castro-guevaristas, los revisionistas soviéticos, los trotskistas, etc., etc... pues era un resurgir de su progenitor el revisionismo bernsteiniano criticado por Marx, Engels y Lenin en vida.
El sustento teórico e ideológico en el que se apoyó esta facción de la burguesía venezolana para poder llevar a cabo sus planes políticos y económicos fue como decimos el Socialismo del Siglo XXI. El conjunto teórico de esta ideología fue formulado a través de la conjunción de todas las experiencias revisionistas de la historia, entre las que destacamos el bernsteinianismo, el kautskysmo, el trotskismo, el maoísmo, el eurocomunismo y el titoísmo. Esta teoría fue formulada por diversos renegados revisionistas, socialdemócratas y demás fauna antiproletaria, siendo el más famoso de entre estos el anarco-trotskista Heinz Dieterich Steffan.
El fenómeno reformista del socialismo del siglo XXI no es, sin embargo, algo único de la realidad venezolana. Si es cierto que esta es uno de los lugares primerizos y donde más ampliamente se ha aplicado estas teorías, y que por cierto, es donde se ha demostrado su fracaso (a parte de en Grecia). Y no es algo lejano para nosotros: a los comunistas del estado español nos incumbe, ya que esta teoría se está tratando de llevar a cabo, parcialmente, en España con UNIDOS PODEMOS (pese a que los pequeño burgueses trotskistas "socialistas" del siglo XXI como Monedero, Errejón e Iglesias entre otros, ahora renieguen de la Venezuela """socialista""" y la condenen. Pero ya sabemos que cada revisionista barre para su burguesía).
Vamos a ver un ejemplo práctico de éste “capitalismo bien gestionado”:
“En un documento hecho público por los medios locales y que se extiende durante un total de 21 páginas, los acreedores de Grecia desgranan las exigencias al Gobierno heleno a cambio de abonar el siguiente tramo del rescate, entre ellas la bajada del salario mínimo en 2017 hasta los 586 euros y la limitación de las primas por antigüedad. La fijación de este suelo salarial, dice el documento, sería decretada por el Gobierno del primer ministro Alexis Tsipras y en su decisión los sindicatos no podrían negociar sino que tendrían un mero papel consultivo. Los acreedores también piden a Grecia la eliminación de las pagas extra para los nuevos contratados y que se suprima definitivamente la negociación colectiva sectorial, es decir, que las condiciones de trabajo se negocien dentro de cada empresa. El Gobierno griego ha reiterado en múltiples ocasiones que en la siguiente revisión del rescate pediría a los acreedoras la recuperación de dicha negociación colectiva.” (Diario Expansión, La troika exigirá a Grecia que acometa una profunda reforma laboral, 10/7/2016).
Ante noticias como ésta los revisionistas autóctonos se indignan y gritan: ¡La troika está boicoteando a los griegos! Sí, en efecto. Pero, ¿por qué? Porque el “socialismo” del siglo XXI toma el Estado burgués y deja las relaciones de producción, donde reside el verdadero poder, de clase, que domina a ese Estado en última instancia, intactas. ¡Se quejan de que les golpean cuando se colocan una diana en la frente e intentan abrazar al enemigo! Los capitalistas no quieren abrazos. Que se lo digan a los mares de sangre que han derramado para protegerse como clase dominante.
Sólo la revolución proletaria y la dictadura del proletariado tal y como la llevaron a la praxis Marx, Engels, Lenin, Stalin y Hoxha es capaz de acometer las tareas históricas del proletariado y las masas trabajadoras, en cuyas manos está el porvenir.
Pero, ¿y Venezuela?
“El mandatario [Nicolás Maduro] anunció un incremento del sueldo mínimo de 30
por ciento. El excedente diario no cubre el precio de un café, ni de una empanada. Hacen falta 9,4 mensualidades para cubrir la canasta alimentaria”
Todos esos apologistas de la explotación son quienes echan mares de escombros sobre los clásicos del marxismo-leninismo.
El socialismo del siglo XXI es parte integrante del reformismo moderno y su base teórica lo constituye un conjunto de teorías premarxistas, revisionistas y reformistas. En España, UNIDOS PODEMOS, como unión ecléctica de revisionistas de diverso tipo (v. eurocomunistas, maoístas, socialdemócratas, trotskistas y pequeño burgueses como burgueses de diferente capa), siguen esta desviación teórica general aplicada a la realidad española (con su inseparable tinte keynessiano).
El “socialismo” del siglo XXI se basa en el precepto de la negación tanto del poder soviético, como de la dictadura del proletariado. Al contrario; según las condiciones preconizan o el golpe de Estado o la victoria electoral, para construir un “socialismo” mediante la constitución capitalista, la existencia del modo de producción del imperialismo, y la explotación del trabajo por el capital. Ante semejante farsa de “socialismo”, en la que ya nadie confía, nos tenemos que levantar.
¡Camarada comunista, si estás harto de cómo el revisionismo del siglo XXI juega con la herencia del comunismo desacreditándola, acude al I Congreso del P.C.T.E.!

VIII - La línea correcta es la línea del Partido del Trabajo de Albania, que tomó la bandera de Marx, Engels, Lenin y Stalin.

Hoy día teniendo en mano todos los documentos del Movimiento Comunista y Obrero Internacional se puede apreciar como el PTA fue el único partido que tras el putsch revisionista se mantuvo combativa desde su fundación frente a los revisionistas y la burguesía, y como Albania fue el único país que siguió la construcción socialista y comunista. Después de que la U.R.S.S. retrocediese de su construcción socialista al capitalismo, el Centro Revolucionario Mundial se desplazó a la patria del proletariado mundial en esos entonces: a Albania socialista.
Ya en los inicios de la edificación del partido se mantuvo firme frente a las tesis trotskistas, conciliacionistas y liquidacionistas que invadían el partido. Fue de los pocos partidos de Europa que aplicaron a su realidad albanesa las tesis del VII congreso de la Internacional Comunista así como los principios leninistas del PC(b) de la U.R.S.S. Se demostró bajo la práctica militante del PTA que las enseñanzas de la Revolución de Octubre fueron universales, y sólo aquellos que no las siguieron (los partidos comunistas del occidente) fracasaron de cara a la revolución proletaria.
Fueron los primeros en denunciar al revisionismo titista en cualquier circunstancia y les enseñaron los dientes pese a las presiones chovinistas e imperialistas que les ejercían los titistas. Con la ayuda internacionalista de Stalin la desviación titista fue desenmascarada a nivel mundial. Tras la degeneración generalizada de todos los partidos comunistas, los cuadros del PTA fueron impolutos en su defensa del marxismo-leninismo y retrataron a todos los críticos con Stalin (incluído un Mao que se suscribió sin problemas a las tesis del XX Congreso del PCUS, que le abrían un mundo de oportunidades para teorizar falacias antimarxistas) como lo que eran: unos necios al servicio del capitalismo mundial. Browder, Tito, Jruschov, Mao... y una larga lista de revisionistas que fueron desenmascarados y tarde o temprano gracias al enorme trabajo internacionalista y revolucionario del PTA, el proletariado victorioso les enterrará en el estercolero de la historia. Como hemos podido comprobar su ayuda teórica transciende los límites de Albania y para los verdaderos comunistas españoles nos es vital su legado teórico, ya que en el Movimiento Comunista Español pululan los huérfanos de los revisionistas soviéticos y chinos, entre otros.
Albania y el PTA construyeron el socialismo basados en sus propias fuerzas hasta que la traición de Ramiz Alia tuvo lugar. Hoy, en base a ésta experiencia, sabemos cómo frenar a esos elementos claudicadores para que no vuelva a ocurrir.
Stalin, fiel discípulo y heredero de Marx, Engels y Lenin tenía una inestimable confianza en Enver Hoxha y el PTA; a diferencia de los decepcionantes Mao, Jruschov, Molotov, etc. Y una vez más la historia le da la razón.
El camarada Enver se alzó por su actitud insobornable y su prolífica obra a las alturas de un clásico indiscutible del marxismo-leninismo.
¡Camarada comunista, si defiendes la bandera del PTA y Enver Hoxha, que en esencia es la bandera de Marx, Engels, Lenin y Stalin, la bandera de la heroica Internacional Comunista y la Komintern., asiste al I congreso del P.C.T.E.!

IX - Marx, Engels, Lenin, Stalin y Hoxha son los clásicos indiscutibles del movimiento comunista.

Para nosotros, y en vistas a todo lo que hemos ido comentando, la ciencia que lleva a la liberación del proletariado, las masas trabajadoras y la humanidad es la ciencia marxista-leninista, y sus baluartes intachables, Karl H. Marx (1818-1883), Friedrich Engels (1820-1895), Vládimir I. Lenin (1870-1924), Iósif V. Stalin (1878-1953) y Enver H. Hoxha (1908-1985).
Cualquier calumnia contra éstos y grandes marxistas como José Díaz, Georgi Dimitrov, Boleslaw Bierut, Klement Gottwald, Nexhmije Hoxha, etc... es una calumnia ignominiosa para los explotados del mundo y debe ser tratada como tal. Sólo en base al socialismo científico, estructurado en torno a la obra de nuestros clásicos, se puede conseguir la dictadura del proletariado y con ella la liberación de la humanidad ante el imperialismo. Sólo con ésta teoría y práctica, con el marxismo-leninismo sin concesiones de ningún tipo, esta tarea deja de parecer una imposibilidad y se hace una realidad, como ya ocurrió en el pasado. El feudalismo, envuelto en una serie de contradicciones irresolubles por su modo de producción y clase dominante (tal y como hoy se presenta el imperialismo, como fase superior del capitalismo), no cayó a la primera, pero su derrota era tan ineludible como la del capitalismo, que hace tiempo ha creado a un sepulturero, el proletariado, que le lleva echando tierra encima para enterrarlo a pesar de las muchas pataletas y resistencias fútiles que el capitalismo haga. Esos esfuerzos sólo se pueden culminar con la guía del Partido marxista-leninista, del que España estaba huérfana. Ésta situación es la que, con el tiempo, queremos revertir mediante nuestro gran esfuerzo.
El P.C.T.E. se estructura como el partido más fielmente seguidor de las enseñanzas de sus clásicos, para su aplicación creadora en la actualidad. Ésto no significa (como pretenden los revisionistas y claudicadores) negociar con los principios del materialismo histórico y dialéctico que, como decía Stalin, llevan irremediablemente al socialismo proletario de Marx, sino saber aplicar esos principios probados por la ciencia e imborrables a las condiciones actuales del movimiento obrero, en cuyas manos está el porvenir de la humanidad.
¡Camarada comunista, si quieres participar en ésta gran tarea de defender el pensamiento práctico de los clásicos del marxismo-leninismo, acude a nuestro I Congreso!
X - Se necesita estructurar un Partido de nuevo tipo que tome en su haber la línea ideológica del
PCE (1934-1941), del PSUC (1936-1948), del PCUS (1903-1953) y del PTA (1948-1986)


Después de toda esta exposición, no nos caben dudas. Acudir al Congreso del P.C.T.E. es la labor de todos los comunistas verdaderos del Estado español. El P.C.T.E. no es otro partido más que sólo tiene el nombre de comunista, como todos aquéllos que llevan décadas desencantando a las masas trabajadoras de España. El P.C.T.E. es un Partido que toma en su haber la experiencia de todos los intentos anteriores de hacer lo que hoy estamos haciendo nosotros (crear el Partido de vanguardia marxista-leninista, que organiza a los obreros conscientes y a los luchadores por la dictadura del proletariado y su consecuencia, el comunismo, la liberación de la humanidad), para tomar las posibles virtudes de éstos y completarlas con una línea que no vacila ante el oportunismo y que, con un fin estratégico claro y revolucionario, consecuente con las enseñanzas de los clásicos marxistasleninistas, llegará a consecuir los intereses radicales del proletariado y las masas trabajadoras mediante las combinaciones tácticas que permitan que las masas trabajadoras se organicen en sus propios Consejos en forma masiva, que sus organizaciones se agrupen por el programa mínimo del P.C.T.E. en un Frente, y que los militantes de base engañados por los partidos revisionistas y que están por la dictadura del proletariado se unan al Partido Comunista del Trabajo de España.

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